viernes, diciembre 02, 2011

MANCHESTER

No es como antes, pero es parecido. Al borde del invierno un Winter Wonderland en medio de todo, para comer y comprar de todo. Y hay estudiantes en bicicleta, jóvenes que se conocen en cafés cálidos, piernas preciosas y rostros blancos y ojos claros, gorros que cubren cabellos largos rubios y pelirrojos. Es Manchester. Y es Inglaterra, el cielo es siempre gris, gotea pero no arrolla y el frío es jodido pero delicioso. Así que aquí estoy de nuevo, sentado en un Starbucks, comiendo un sandwich, mirando discos en HMV, bebiendo Guinness como dios manda y hablando inglés, paseando en el frío y reencontrándome con el que fui durante medio año no hace tanto tiempo. Sigue la vida y no sabes lo que te encuentras a la vuelta de la esquina. No sabes quién eres. Ni adónde vas.

lunes, noviembre 28, 2011

BONUS TRACK 98: ATTEMPTED MUSTACHE (LOUDON WAINWRIGHT III)

Así da gusto comenzar a escuchar un disco, con The swimming song, al mar a nadar un rato. La canción me engatusó cuando la desempolvó Vetiver en su disco de versiones con una fidelidad casi escrupulosa, porque es de esas que te llevan a lo alto de una montaña rusa para hacerte el día inolvidable, con su alegre ritmo, su luminoso banjo y esas estrofas pintorescas del autor relatando sus aventuras nadadoras. Aparece en Attempted mustache (1973), el cuarto disco de Loudon Wainwright III. Loudon fue más respetado en círculos menores del folk americano y tiene una curiosa carrera como actor de reparto. Su música se queda a medias, no cala con profundidad. Irregular, disperso, juguetón, aunque a veces irremediablemente seductor. Este disco es un encanto. También termina a lo grande, con Lullaby, mientras su hijo Rufus aprendía a balbucear. Un broche final que remite al mejor tema que le he escuchado, Motel blues, hermoso por tanto.

sábado, noviembre 26, 2011

GREATEST HITS 121: BEAUTIFUL STRANGER (MADONNA)

En la casi siempre placentera rutina de pasar las páginas del periódico con un café al lado me he tropezado un par de veces seguidas con Madonna, a media mañana y por la tarde, vale cualquier ocasión para dejarse llevar por la lujuria y que la mente fantasee viciosa un rato. Ya te digo, con esta tipa así de gustosa, cómo te mira, manoseándose el cuerpo, pasándose los dedos por el pecho y flirteando alrededor de su entrepierna, las caderas y los hombros balanceantes, la travesura de sus piernas y ese cuerpazo… aún. Y la canción, vamos, que es simpática, y Austin Powers hace gracia.

miércoles, noviembre 23, 2011

SOUNDTRACK 111: THE STRAIGHT STORY

Poco, muy poco me gusta David Lynch. Su cine es casi siempre aborrecible. Escapo de su universo de culto que seduce a los amigos de abrazarse a lo estrafalario más por su intención rompedora y provocativa que por sus valores narrativos. Su bizarrismo me asquea y el surrealismo dudoso que empapa sus historias, sus personajes y su angustiosa puesta en escena me distancia del mensaje con gran facilidad. De lo escaso que guardo de la huella que lamentablemente ha logrado dejar en el cine se salva la música que casi siempre ha compuesto para sus películas el compositor neoyorquino Angelo Badalamenti. Su mejor trabajo es para mí, sin duda, The Straight story (1999), además, junto con El hombre elefante, la mejor obra de Lynch.


La idea, la trama, es hermosa, ese anciano en las últimas que se monta en su segadora y cruza varios estados para ir a ver a su hermano enfermo, con el que hace tiempo que no se habla. La música de Badalamenti refuerza el tono melancólico de la historia, ahonda en la soledad y ternura de ese ser casi inadaptado en mitad de la carretera y el campo. Las guitarras finas y cuidadosas son de alto voltaje emocional y el violín cambia de humor para convertir algunas piezas en poemas de nostalgia y otras en melodías de valses que discurren por la inmensidad de los espacios abiertos que muestran las imágenes, la mejores captadas por la cámara de Lynch.

sábado, noviembre 19, 2011

GREATEST HITS 120: MARIA’S BED (BRUCE SPRINGSTEEN)

¡Qué tontos somos! ¡Cuántas contradicciones! Y somos bien conscientes de ello, del modo en cómo nos atascamos sin poder encontrar las palabras precisas y no conseguimos salir de la red. Hasta un punto, hasta un límite. Esta canción cierra muy bien un disco, una casual dedicatoria. El Jefe es un hijoputa de primera división. Con él los lazos nunca se desatarán, aunque caminemos tan desorientados.

martes, noviembre 15, 2011

SOUNDTRACK 110: GEORGE HARRISON: LIVING IN THE MATERIAL WORLD

Nos encanta magnificar a nuestros músicos favoritos. Cogerlos de la mano como si fueran hermanos nuestros. Huir con ellos hacia donde nadie nos encuentre. Martin Scorsese puede y sabe hacerlo con el poder de las imágenes y la música (y un ensamblaje perfecto) para dejar para la posteridad un homenaje más a sus genios de cabecera. Lo ha hecho con George Harrison en el documental Living in the material world. Le gusta tanto a Scorsese el personaje y lo mima con tanta ternura (como hacía con Bob Dylan en No direction home) que se extiende a lo largo de unas excesivas tres horas y media por las andanzas de este entrañable beatle diez años después de su muerte. Es un testimonio más, enriquecido por imágenes inéditas y entrevistas cercanas, de la carrera y la persona de George Harrison, el beatle místico, el tipo tranquilo, un espíritu contemplativo y pacífico.


Cuentan que hay delicados asuntos apenas o nada tocados (cocaína, plagios, inversiones ruinosas), será quizá porque quien pone parte de la pasta es la viuda. El metraje llega a ser cansino, sobre todo cuando explora el hechizo con la India, los viajes y la meditación. No comulgo con la beatitud a la que se eleva todo cuanto concierne a The Beatles. Me emociono en ocasiones, sobre todo con una buena parte de la música maravillosa que George nos dejó para siempre.

lunes, noviembre 14, 2011

BONUS TRACK 97: NIGHTTOWN (THE WALKABOUTS)

La noche. La ciudad (da igual la ciudad, vale todo cuanto a uno le rodee en soledad). La noche y la ciudad desfilan entrelazadas en uno de los discos que mejor atrapa esa atmósfera conjunta: los guantes frotados, el gorro puesto, pasos sobre la nieve, calles mojadas y frenos nerviosos, el aliento que se pierde en el tiempo en que se cruzan los puentes. Esas sensaciones se asocian en Nighttown, un genial álbum de The Walkabouts, el séptimo de su carrera. Estoy con ellos de nuevo porque tienen mercancía nueva, Chris Eckman, Carla Torgerson y su gente cercana. Y he decidido viajar hasta 1997 y a la noche urbana que me embarga en este disco sin tiempo ni lugar.


Cuando lo escuché por primera vez, y también ahora, me asombré zampándome una y otra vez tres canciones soberbias, These proud streets, Tremble (goes the night) y Lift your burdens up. No pierden una magia palpitante que acaricia la música del grupo. Las tres concentran esa esencia levitante que cubre la respiración de este gran banda de Seattle. Y también lo hacen casi todas las demás canciones, con la sutileza de sus orquestaciones y por las voces crepitantes de Chris y Carla. Para cualquier noche, cuando mejor se piensa, Nighttown.

jueves, noviembre 10, 2011

LIVE IN 115: BETTYE LAVETTE, A CORUÑA 2011

Me esperaba un buen concierto, quizá no tan bueno, de tanto brío como elegancia. Pero es que delante tenemos a esta señora con 49 años de carrera y 65 entre pecho y espalda. Se mueve como una joven la tía, una mujerona de 35 con curvas de juvenil, piernas esbeltas y equilibrio sobre los tacones, hombros al descubierto y tirantes de plata, un cañón cruzando las piernas nerviosas, girándose con finura, sentándose para recogerse sin mover más músculos que los de su garganta, bramando con su voz gamberra y musculosa… sangre como la de Tina Turner o Mick Jagger. Gran acierto el de traerla aquí a casa, a un fantástico teatro Rosalía para acoger conciertos como estos de acabar con las palmas enrojecidas de tanto aplaudir.


Miss Bettye Lavette (respaldada por una perfecta formación de músicos de confianza) desfiló por sus etapas, cuando era veinteañera y cuando empezó a firmar discos, demasiado tarde, en los primeros ochenta: sublimes las interpretaciones de su mágico I’ve got my own hell to raise (colosal Joy) y fenomenales, sobrecogedoras con tanta emoción las versiones de Isn’t it a pity, It don’t come easy y Love reign o’er me. Enérgica y tierna, poderosa, nos puso la carne de gallina, para lanzarte al cuello de quien tienes al lado o sentir el calor de un cuerpo amigo con el hermanamiento de esta música bendita. Hora y media corta. Hora y media tremenda. Con una más, una de las grandes.

lunes, noviembre 07, 2011

QUIÉN SABE

No puedo reprocharle nada, tan solo sus caprichos inofensivos, que se esfuerce por adorarla y la quiera en su naturaleza. Quizá crea que me estoy portando como no debo, pero no me sale comportarme peor, ni quisiera, no va conmigo. Así que no sé bien si lo que hago es lo correcto. Dejo que atraiga, pero que no se encadene, que distinga los límites. Es que no me sale decir no, aunque sabes que para algunas cosas es no, aunque no te lo diga. Pero te seguiré diciendo quién sabe.

viernes, noviembre 04, 2011

VOLUME ONE 251: METALS (FEIST)

Hay una extraña incomodidad en Metals (Polydor, 2011), repentinos estruendos que salpican insanos descansos, turbias atmósferas y alejamiento. No hay etiquetas, y eso es fantástico, no poder comparar con algo ni encontrar parecidos. Percusiones contundentes, en ocasiones imprecisas, como nacidas del ritmo inestable de un niño torpe. También guitarras opacas y esquivas, virtuosismo cero. El ambiente por encima de todo. Y una voz atenazada y perezosa, arrastrada, la de Leslie Feist, la misma que la del fenomenal The reminder, pero nada que ver con aquella autora alegre y atrevida.


Metals lleva a Feist al terreno que pisan con descaro los artistas de culto. Porque la música que guarda es de una personalidad tremenda, que parece que no sabes por donde cogerla pero en el fondo es fácil de dominar. Poderosos unos cuantos temazos como The bad in each other, How come you never go there, Undiscovered first o Comfort me. Una música a la que retirar capas, envolvente y rocosa, como la del paisaje que rodea la F en la portada.


Nota: 8/10

sábado, octubre 29, 2011

VOLUME ONE 250: BAD AS ME (TOM WAITS)

Pues eso… tan malo como eres, bendito seas!


Primero lo notas tranquilo, un tanto domesticado aunque apegado sin remedio a su circo ambulante, a las astillas indoloras de su música. Después compruebas que hay de todo un poco en su nueva entrega, que se parece al de hace mucho tiempo y también al de hace poco, y que los trece cortes, a estas alturas, resumen a la perfección prácticamente todos los pasos que ha dado desde allá por cuando nacían los setenta, desde Asylum hasta Island y llegando a Anti-. La tercera vez ya buceas en cada canción, en los rizos instrumentales, en cada rincón melódico camuflado en coctels de ritmos, sonidos, berridos y susurros, en una voz que combina la prisa con la amabilidad, la crispación con la ternura. Y la cuarta vez que escuchas el disco, porque tu hermano te dice por enésima ocasión eso de “qué grande es Tom Waits, dios mío”, te fundes en comunión con el lenguaje de los genios.


Bad as me (Anti-, 2011), el vigésimo de su cosecha, es otra gema colosal con la firma genuina e inimitable de Tom Waits, zorro viejo, granuja, truhan, poeta del tugurio, hombre noche. Cuando acelera, se rie, se mofa y asusta (Chicago, Get lost, Bad as me). Y cuando se retira al fondo del bar en la hora de la caída y acaricia la aguja del vinilo aún es mejor, como en Face to the highway, Kiss me y ese colofón, New year’s eve, que augura el cambio de año, un paso más. Oooooooooh!


Nota: 10/10

martes, octubre 25, 2011

LIVE IN 114: EILEN JEWELL, CANGAS 2011

Ella sola todo un encanto. Te marchas queriendo volver a verla cuanto antes. Ya dije hace tiempo que estaba enamorado. De Eilen Jewell.


En Cangas un viernes por la noche, la sala Salason, refugio acogedor. Empezó Radio City esperando a que saliera, tomase su guitarra, susurrase I remember you y recibiera el calor inicial de los aplausos. Empezó a hablar y nos metió en el bolsillo, así de fácil. Ella y sus caballeros del oeste. Recurrió al castellano, a ocurrencias espontáneas, a alguna broma, nos animó a bailar un poco, a pedirle que cantara country, brindó con nosotros con el licor café de nuestra tierra, sopló la harmónica, cantó como un ángel. Medio Queen of minor key, medio Sea of tears, tres tributos a Loretta Lynn, otro a Hank Williams, a Them. No necesitó despedirse, sino hablar con nosotros tras la función, firmarnos, dejarse fotografiar, aceptar un regalo. Te quiero Eilen.


PD: Y a lo grande otra vez, con Pepe Guns como incomparable compañero de concierto.

viernes, octubre 21, 2011

VOLUME ONE 249: REVERIE (JOE HENRY)

Carta a Joe Henry.


Querido señor Henry,

Qué le voy a contar… no escribo cartas a mis músicos predilectos, soy un fanático moderado que disfruta con sus vicios en la intimidad. De otro modo no puedo entregarme tanto a su música. Me entusiasmo si veo su nombre en los créditos de producción de un disco que no lleva su firma en la portada porque sé que como poco tendrá esa calurosa atmósfera que humea de su mesa de mezclas y del mimo con el que afina y hace hablar a los instrumentos. Si el disco lo firma usted, entonces la expectación es mayúscula. Desde Fuse (1999) hasta este momento, sus trabajos me parecen formidables, especialmente Tiny voices y Civilians (pero es que no me puedo olvidar de Scar ni de algunas partes de Blood from stars). Y ahora nos ofrece Reverie (Anti-, 2011), un disco para soñar despierto, para embobarse con el reposo de su ritmo y el aire que ventila su música de inspiración añeja y de exquisito acabado.


Vuelve usted un poco a Civilians, a arrastrar sus versos por locales en decadencia y callejones solitarios al amanecer, a transmitirnos con su voz dramática las debilidades del corazón y el cansancio de las vivencias. Me conmueve que empiece con Heaven’s escape y siga con Odetta, que luego golpee con Sticks & Stones y salte a Tomorrow is october o se pasee sigiloso por Eyes out for you. Y que me quede pensando después, cuando la música enmudece, en que desearía yo ser músico para sentir en su propia carne el placer que a mí me produce su obra.


Gracias por su bendita música, señor Henry.


Nota: 9/10

lunes, octubre 17, 2011

UN AÑO / ONE YEAR

Ocurrió hace tanto tiempo, hace tan poco… que en ocasiones no me reconozco. Ni lo que respira a mi alrededor. En el fondo, todo sigue igual. O casi. Por mucho que quieras cambiar, no cambia nada. O casi nada. Aterricé hace un año, un nuevo calendario, el ensayo de otra vida. ¿En realidad ocurrió? ¿Era yo aquel? ¿Soy el de ahora? No me arrepiento de nada y echo demasiadas cosas de menos, no tantas pero muy buenas. Regresé porque la sangre pudo al viento, el corazón al cambio de corriente. Para comprobar que voy a seguir haciéndome demasiadas preguntas y a seguir soñando con un nuevo viaje sin retorno. Para querer a gente única. Lo que nunca perderé. Hace un año. Y hay que seguir mirando al frente. Besos / Bicos

sábado, octubre 15, 2011

SOUNDTRACK 109: PEARL JAM TWENTY

Por sorpresa de madrugada. Un lujo. Y empieza el concierto, el repaso a veinte años que no son nada y que es mucho, el tiempo en que nos hacemos el loco, nos lanzamos al público, nos desmadramos en directo, nos creemos dioses, nos dejamos aconsejar, volvemos a la tierra, nos domesticamos, nos hacemos querer, cuidamos a nuestros fans, nos vamos encontrando… y no dejamos de ser amigos a los que el rock and roll ha unido y nada puede separar. Pearl Jam Twenty, un documental magnífico, de un amigo para sus amigos queridos. Es un orgullo y un placer pertenecer a una banda, a una banda como ésta. Abrazos. Forever alive!!!

jueves, octubre 13, 2011

GREATEST HITS 119: ORANGE SKY (ALEXI MURDOCH)

Esta canción ha aparecido en varias series de televisión americanas, en House, sin ir más lejos; también en alguna película, como aquella menor de Sam Mendes, Away we go, donde el director se encariñó tanto de las melodías de un chico escocés que escogió varias de las de su primer disco para acompañar la historia de una pareja tratando de encontrar un lugar en el que quedarse. Alexi Murdoch parece un Nick Drake resucitado de sus depresiones. Orange sky no deja lugar a las dudas. A veces necesitamos oír algo como esto: “In your love, my salvation lies…”


lunes, octubre 10, 2011

VOLUME ONE 248: ASHES & FIRE (RYAN ADAMS)

Ryan Adams. Él de nuevo, como cada poco tiempo, pero él sin The Cardinals, la banda con la que ha firmado cuatro de los discos que ha venido publicando desde 2005. Me convenzo de que es la ausencia de este acompañamiento nada lucido lo que enciende la hasta ahora apagada trayectoria de Ryan Adams desde que empezó a grabar trabajos sin sustancia y totalmente prescindibles, desde Cold roses en adelante. Ashes & Fire (Capitol, 2011) es otra cosa, lo mejor, lo más inspirado y sobresaliente de verdad del autor de Jacksonville desde Love is hell.


Porque en él se vislumbran aires de serenidad en su faceta compositiva. Ya no necesita empecharse con canciones vulgares a granel para llenar álbumes, como en Cardinology o III/IV. Ashes & fire es reposo, contemplación, nostalgia, un sosegado Neil Young en el retrovisor, estampas acústicas y unas pocas eléctricas magistralmente ensambladas. Save me, Do I wait, Invisible riverside, Kindness… excelentes cortes de un álbum de un tipo que se reencuentra a sí mismo, o que encuentra al tipo en el que verdaderamente quiere reconocerse.


Nota: 8/10

martes, octubre 04, 2011

VOLUME ONE 247: GENTLE SPIRIT (JONATHAN WILSON)

Después del primer contacto me quedé estancado: un disco largo (13 cortes, casi 80 minutos), voces casi siempre susurrantes, acústicas variadas, algunos desarrollos oxidados. Pero hay música que se queda ahí flotando, en tierra de juicios confusos e impresiones dispersas, a la espera sin demora de una nueva escucha, un paso adelante o un paso atrás. Como la de este disco.


Jonathan Wilson ha producido y viajado con Dawes por España, grabado con Graham Nash y girará con Wilco. Por su cuenta ha grabado y publicado Gentle spirit (Bella Union, 2011), una travesía de etapas apacibles por paisajes y atmósferas relajantes, de texturas psicodélicas. El espíritu de Laurel Canyon reposa en algún tramo, Byrds, el mejor Neil Young, el primer Crosby, Vetiver, Devendra Banhart, Bill Callahan. Un poco de todo eso. Con diez minutos menos y si le quitamos algo de aureola mística estaría mucho mejor, pero bien vale.


Nota: 8/10

domingo, octubre 02, 2011

GREATEST HITS 118: EMPIRE STATE OF MIND PART II (ALICIA KEYS)

Se canta mejor con la vista a oscuras y las venas marcadas en la garganta, aunque no seas de New York. No importa, ella te lleva hasta allí, te abrazas a su hermosura, a su piel de chocolate. Gritando a dos voces al borde de la costa, junto al fin del mundo, en días largos y en compañías que detienen el tiempo. La piel de gallina.


sábado, octubre 01, 2011

EL PARAÍSO

La carretera. Los paseos. Las palabras. Los besos. Las risas. Las horas en tu hogar. Una isla en el río, el sudor de la tierra, la hamaca y tus libros, la terraza en la azotea. Los saludos, los abrazos. Hablar, reír. La amistad.