martes, julio 12, 2011

VOLUME ONE 240: WHATEVER’S ON YOUR MIND (GOMEZ)

Por un lado, bravo de nuevo por Gomez. Porque nunca sabes por dónde te van a salir, a orientar una canción detrás de otra. Cada paso suyo es una sorpresa aunque ya no te esperes que en su música hayas más sorpresas. Su inquietud y todavía ganas parecen responder a esa regla de la permanente incógnita. Y en Whatever’s on your mind (ATO, 2011), lo que te pase por la cabeza, son fieles a ese principio. A batir y servir en una fuente de rock un cóctel de pop, electrónica, blues, algo de baile y vete a saber qué mas. Y Options, el tema con el que abren su nuevo álbum, es de lo mejor y más alegre que han compuesto nunca.


Por otro lado, pronto se acaba esa sorpresa. Es decir, son ellos, Gomez, retorcidos e imprevisibles, pero quizá estancados sin saber muy bien hacia dónde conducirse, después ya de que algunos miembros se hayan decidido a publicar por separado. Se antoja difícil repetir un Bring it on, un Liquid skin... de todos modos, siempre serán bien recibidos.


Nota: 6/10

viernes, julio 08, 2011

GREATEST HITS 114: WAITING FOR THE SUN (THE JAYHAWKS)

En los albores de este blog incluí a estos chicos ahora canosos, con menos pelo y más arrugados, en cierto modo empapados por una nostalgia de reposo marchito, en el bloque más o menos modesto de artistas a los que no conseguía encontrar el punto. Las alabanzas los bendecían, de prensa y patio de butacas, de jovencitos y adultos, muy majos los chicos de Minneapolis. A mí ni fu ni fa. Con el tiempo he conseguido percibir cierto atractivo en su música sencilla que yo casi siempre he esquivado. En uno de esos ejercicios aconsejables que consiste en dedicar un par de horas a escuchar un completo recopilatorio, con The Jayhawks y su antología Music from the North Country he disfrutado bastante. Y este Waiting for the sun del lejano 1992 tiene pulso, emoción y fuerza. En 2011 se reencuentran Louris y Olson y demás con un paquete de canciones en nuevo disco después de ocho años de separación.

lunes, julio 04, 2011

VOLUME ONE 239: THE HARROW & THE HARVEST (GILLIAN WELCH)

Welch y Rawlings codo con codo. Son pareja bien avenida y es una pena que tarden tanto en renovar votos con un disco. Les ha llevado ocho años volver al estudio, después del excelente Soul journey. Ahora le quitan refuerzo a la instrumentación de entonces y se empapan de sobriedad, ese dueto de cuerdas finas y robustas que conversan entre ellas, se apartan y se vuelven a juntar. Ella firma y canta (voz clara, preciosa y triste), Gillian, y él apoya en todo y produce, David. Se reparten la escritura, banjos, harmónicas y guitarras acústicas en un álbum, el quinto de su carrera desde 1996, hermoso y desnudo, con esa nostalgia rural de esencia americana. The Harrow & the Harvest (Acony Records, 2011) viene a ser una herencia del soberbio Time (The relevator) (2011). Para momentos bajos y noches en solitario, con el silencio de la naturaleza y los recuerdos como única compañía.


Nota: 7/10

COLORES

También nos desentierran, exponen el ánimo con el que empezamos cualquier travesía. O nos dicen cómo pensamos, por qué nos inclinamos. Y nos recuerdan cada estación, las casas que levantan un pueblo bañado por el sol a orillas del mar. El agua está caliente en pleno verano. O a cada persona, nos la dibujan cuando no está, nos la visten con sus prendas y los aromas se entrelazan, con lo bien que le sienta el vestido amarillo largo, la falda pistacho corta, la camiseta marrón con el escote abierto o la chaqueta mostaza, a juego con su pelo, su piel y hasta con las costuras del pantalón. Un baño de colores.

sábado, junio 25, 2011

ELLOS / MAJOR MINUS



Apenas sé nada más, no me esfuerzo en guardar nueva información hasta que los hechos importantes vean la luz, hasta que haya un nuevo disco, por ejemplo. Lo que se conocerá antes será un Ep, publicado ya mismo, con tres canciones. Me habían dicho que una de ellas, Every teardrop is a waterfall, era demasiado bailable, que escondía sin disimulo 'ritmos de la noche' y los aires acaramelados de Viva la Vida. No lo niego, pero la pieza es animada, intensa, bonita y hasta emocionante. Otro de los temas, es éste, Major Minus. Que me trago y vuelvo a tragar porque es estupendo… y bien que me alegro. Son ellos, con la autenticidad de su sello, pero dando un paso más, no sé hacia qué parte, pero desde luego, no no no es la equivocada.

lunes, junio 20, 2011

BIG MAN

Después del Jefe, a él era a quien más le llovían las ovaciones. Por mover una ceja, por amagar una risa, por levantarse del taburete del que últimamente no se despegaba y volver a sentarse, por agitar la pandereta. Y por expulsar de sus pulmones toda esa sensibilidad irremplazable con la que la E Street Band baña las canciones de Springsteen. Porque era él (es él) quien primero te viene a la mente cuando te haces una imagen de la banda en la cabeza. Con su aire torrencial que brota depurado y potente de su saxofón. Un saxo que ya no volverá a alegrarnos. No me imagino sin él, ahora, canciones como Bobby Jean, Jungleland, Born to run, Rosalita o Dancing in the dark. Hasta siempre Big Man.

domingo, junio 19, 2011

GREATEST HITS 113: FIRE (KASABIAN)

Quizá acaben gustándome más de lo esperado. De momento me contento con recrearme en la gustosa porción de buena música que contiene el tercer largo de Kasabian, West Ryder Pauper Lunatic Asylum (2009). Los dos discos anteriores no me decían ni buenos días, gentileza cero. Pero esto es otra cosa. Y eso que tras la fachada roquerilla de diseño se esconden otras inquietudes u obligaciones sonoras que acercan a las pistas de baile algunos temas del grupo de Leicester. Underdog y Where did all the love go? son muy buenas canciones, abren el disco; y Fire casi lo cierra. Hendrix y Springsteen también interpretan grandes canciones con el mismo título. A la de Kasabian le acompaña un curioso vídeo con asalto a un banco, donde lo más sugerente es que las armas son las guitarras y el botín, las partituras. Y por ahora este Fire me engancha.


miércoles, junio 15, 2011

LIVE IN 110: LITTLE PLEASURES

Aún quedan huellas, el rastro imborrable del placer de almacenar, de coleccionar con cierta humildad. Es lo que mantiene viva la llama y la satisfacción. Ya no nos detenemos a consumir la música con la intimidad de entonces, tumbados en el sofá con los altavoces concentrados en el empeño, desconectados de cuanto nos absorbe fuera de esos momentos de recogimiento. A veces el coche y un largo trayecto nos dan un respiro, nos abre el paréntesis. Pero siento (o sentimos) que ya no es lo mismo. Que ya no esperamos con la ansiedad de entonces el lanzamiento de un nuevo disco, o la visita de un músico al lugar más cercano a nuestra ciudad, o que paseas entre las estanterías de una tienda y no encuentras nada que quieras llevarte a la cesta, o que ya no sabes qué diablos te vas a descargar ahora. Pero todavía, todavía, queda ese ritual tan tierno e irremplazable que consiste en colocar nuestros discos con la precisión sólo entendible por nosotros o el más detallista de los artesanos cuando hacemos una mudanza o nos redistribuimos el contenido de las estanterías de nuestro salón. Y mientras lo hacemos suena una música, cualquiera, la apropiada para ese momento, y entonces sí, sí, la música se convierte en el mayor de nuestros placeres.

sábado, junio 11, 2011

BONUS TRACK 93: HARVEST (NEIL YOUNG)


El tiempo modifica las impresiones que nos brinda la música. Al principio, Harvest (1972) no me parecía tan magnífico como se pintaba, escogía varios discos entre mis preferidos de Neil Young antes de mencionar Harvest. No conectaba con su sombría atmósfera y me distanciaban esas piezas en las que la Sinfónica de Londres decora el dramatismo vocal de Mr. Young, A man needs a maid y There’s a world. Una reciente y muy sugerente revisitación del disco a cargo de solistas contemporáneos por cortesía de la revista Mojo ha reafirmado mi crecida estima hacia Harvest, un álbum de rastro doloroso y espíritu perdido.


Es de lo mejor de Neil Young, sin duda, respaldado por los Stray Gators (Ben Keith, Kenny Buttrey, Tim Drummond y Jack Nietzsche) y unas buenas compañías (Nash, Crosby, Ronstadt, Taylor). En sus canciones de trote cansino se percibe resignación, amargura, también cierta desolación. Y no sólo la más reinterpretada Heart of gold se eleva entre el contenido, ahí están con justicia hermosos, polémicos y hasta apocalípticos temas como Old man, Alabama o Words. Cosecha única, en vías de extinción, o ya extinta. Y perfecta además, 10 temas (no sobra ni falta uno), 37 minutos, y un enlace cósmico con los míticos de siempre…

lunes, junio 06, 2011

26

Me cambias de humor. Me ofreces un poco de luz cuando me veo a oscuras. No hay mejor manera de terminar el día que pasando un rato contigo… en realidad pasar cualquier rato contigo. Tengo, ya ves, razones de sobra para celebrar este día.

GREATEST HITS 112: OHIO (CSN&Y)

Buaaaaah! Nació de una matanza y en sus voces se denunció. En el fuego cruzado cayeron cuatro víctimas en el suelo ensangrentado. Alguien había por allí para cantarlo. Y cuando se repite esta canción confirmas que nadie la puede interpretar igual. Aún duele.



lunes, mayo 30, 2011

BONUS TRACK 92: DÉJÀ VU (CSN&Y)


Aquí hay magia. Magia. Conviene no abusar gratuitamente de este término y de cuanto sugiere. Pocos están al alcance de transmitarla… pocos merecemos sentirla. Pero CSN&Y lo hicieron hace mucho tiempo, cuando hechizaban a su público en aquellos años agitados. En 1970, héroes de un escenario irrepetible, hippies sentimentales de su era. Aún lo consiguen para quienes allí no estuvimos pero tenemos una imaginación que nos ayuda a viajar adonde queremos sin movernos del sitio y gracias al poder de una música única.


En 1970 grabaron Déjà Vu, una sencilla obra maestra. Su primer disco como cuarteto. La personalidad de cada uno flota en cada surco, y la de todo el supergrupo cubre una atmósfera difícil de reproducir después de tantas estaciones. Crosby está furioso en Almost cut my hair. Stills describe enérgico el momento en Woodstock. Nash y sus armonías vocales hace deliciosa Our house. Young se desata con sus guitarras epilépticas y se suaviza en la celestial Helpless, con unos finos ooooohs de Crosby que te ponen los pelos de punta. Sin caprichos, sin desequilibrios, la música de un tiempo lejano. Inmortal.

domingo, mayo 29, 2011

VOLUME ONE 238: GIVE TILL IT'S GONE (BEN HARPER)

Que Ben Harper tenga nueva música que ofrecer es buena noticia. Un directo, otra visita al estudio o una banda paralela (Fistful of Mercy) tienen mi bienvenida… curiosamente lo que menos celebré de él recientemente fue una asistencia en vivo el pasado verano en Santiago… me debió de coger en mal día porque fui el único que no lo disfrutó. Acomodado en su nueva formación, Relentless7, Ben reaparece sin tiempo a echarlo de menos con Give till it’s gone (Virgin, 2011), demostración más de su imposibilidad para descansar y, sobre todo, de su grandeza tranquila y envidiable como intérprete y compositor.


Es reincidente Ben Harper, un culo inquieto al que le encanta enseñar sus distintos perfiles. En Give till it’s gone reafirmamos esa fidelidad, esa camaleónica capacidad de absorber todo su aprendizaje musical e introducirlo sigilosamente en la variada personalidad que tienen sus canciones. Más dócil que White lies for dark times (2009), su nuevo disco se sube en una montaña rusa de emociones musicales a bordo de piezas reposadas como Feel love o Pray that our love sees the dawn (con Jackson Browne en los coros) o cabalgando en temas más agresivos y de éxtasis contundente como Clearly severely o Waiting on a sign. Y en la segunda escucha todo gana mucho más, mucho. Entonces corroboras que Ben es muy muy muy bueno. Sin duda.


Nota: 8/10

miércoles, mayo 25, 2011

70

Absolutely Sweet Marie Ain’t talkin’ All I really want to do Arthur McBride As I went out one morning Bob Dylan’s dream Boots of Spanish leather Born in time Buckets of rain Can’t wait Changing of the guards Copper kettle Covenant woman Day of the locusts Days of ’49 Desolation row Dignity Dreamin’ of you Every grain of sand Everything is broken Farewell Angelina Final theme Forgetful heart Frankie & Albert Goin’ to Acapulco Going going gone Heart of mine Honest with me I and I I believe in you I dreamed I saw St. Augustine I pity the poor immigrant I threw it all away I want you Idiot wind If not for you It’s all good It’s all over now, baby blue Joey Lo and behold! Love minus zero/no limit Mama you been on my mind Million dollar bash Million miles Moonshiner Most of the time Oh sister On a night like this One of us must know (sooner or later) Oxford town Political world Positively 4th street Precious angel Pressing on Queen Jane approximately Red river shore Silvio Stack a Lee Summer days Sweetheart like you Take a message to Mary The man in me Things have changed Thunder on the mountain Tryin’ to get to heaven Visions of Johanna We better talk this over When the night comes falling from the sky When the ship comes in You ain’t goin’ nowhere …

sábado, mayo 21, 2011

VOLUME TWO 54: BUFFALO SPRINGFIELD

Se debe a que en el paraíso de Foyles me vi abriendo las páginas de un libro con testimonios de Crosby, Stills, Nash y toda aquella gente, y me lo compré sin dudarlo porque de esta materia poco o nada hay escrito en nuestra lengua. Ahora leo un poco cada día y me paseo por aquellos tiempos nostálgicos respirando marihuana y una música que ya nadie es capaz de hacer. Ocurre que a Buffalo Springfield ya los conocí hace bastante tiempo, allá por la universidad con un par de recopilatorios. Tampoco nadie se parece a Buffalo ahora. Me alegra esa distinción, yo así lo veo. Porque es un grupo cuyo peso en la historia del rock quizá sea leve, pero que no merece menosprecio o ligereza alguna. Para empezar porque Stills y Young estaban allí. Rectifico, su peso es grande.

Se conocieron en Los Ángeles, cruzados en el coche fúnebre que conducía Neil Young. Unos venían de Canadá, otros andaban por todas partes. En su música hay un nervio versátil e inconformista que cubre sus paisajes folk-rock con
burbujas de psicodelia. Unos cuantos temas suyos son bien reconocibles, como Mr. Soul, Burned o Expecting to fly, siempre con For what it’s worth a la cabeza.

Sólo publicaron tres discos en tres años, del 66 al 68, y buenas recopilaciones hubo después. Stills y Young eran muy inquietos, los cerebros de la banda con miras más lejanas. El primero tocó con Hendrix, Judy Collins, Al Kooper y unos cuantos más además de por su cuenta. El segundo se distanció de ellos pronto y jamás se hartó después de grabar a su aire, discazos varios de ellos, un día suave otro día desbocado, hasta nuestros días. Y CSN o CSN&Y merecen capítulo aparte. Tipos grandes. Buffalo Springfield… escuchadlos ahora un rato, ya veréis qué grandes también.

miércoles, mayo 18, 2011

SOUNDTRACK 107: MIDNIGHT IN PARIS


Será porque es demasiado el tiempo que el cine no me contenta como antes con sus aventuras y ficciones que ahora me pregunto si de verdad acierto al entusiasmarme tanto. ¿Obra maestra? Me suenan extrañas estas palabras, más bien lejanas, inalcanzables… no, se pueden pronunciar, celebrar en frío y en caliente si Woody Allen es el responsable de trasladarnos de nuevo y con maestría a ese mundo tan suyo como nuestro. Pues aquí vuelve cada año este hombre con un poco de vida más que ofrecernos, un viaje entre la vida y la ilusión en realidad, entre un presente sin sustancia y un pasado de ensueño. Y Hemingway, y Buñuel, y Degas, y Lautrec, y Dalí, y Picasso, y Stein. El arte y la creatividad, la atracción y el amor. La vida, miserablemente corta y tiernamente triste. Acaba la proyección y al único lugar al que te quieres marchar es a París, y que llueva. Y que Woody Allen viva para siempre.

lunes, mayo 16, 2011

38

Y aquí seguimos, dando lo que podemos, añorando lo que no llega, lo que vemos más lejos. En el trayecto que nos marcamos nunca hay un final, solo un descanso hasta el día siguiente. Conviene verlo así. Ya son unos cuantos relojes que no dejan de agitar arena, unos cuantos los que me permiten darme cuenta de que los años nos hacen más débiles… cuando recuerdas qué hacíamos hace dos mayos, por ejemplo, o en mayo pasado, y ahora te encuentras con que no solo eres más viejo, te sientes más viejo aunque aún te feliciten por lo bien que te conservas. Y sigues viendo todo más lejos.

lunes, mayo 09, 2011

VOLUME ONE 237: HISINGEN BLUES (GRAVEYARD)

Con esta imagen de portada hay que lanzarse al pantano a ver que nos encontramos en el fondo. Y hallamos fango e insectos, tórridos paisajes musicales; un regreso también, una fugaz marcha atrás a uno de esos locales ya difuntos donde una vez el hard rock de sus mejores tiempos, los setenta, me hizo crecer de noche en mi ciudad. Estos retornos puntuales a sonidos de otro tiempo se digieren como los mejores platos de tu madre cuando vuelves a casa después de mucho tiempo lejos. Graveyard se me aparecen con su segundo álbum, Hisingen blues (Nuclear blast, 2011). Una banda sueca que reanima la mejor espesura de Black Sabbath y la reviste de mucho stoner. Todo con autenticidad, así les sale un discazo de una refrescante dureza retro. Atención a cada tema, a cada tema sin excepción.

Nota: 8/10

miércoles, mayo 04, 2011

GREATEST HITS 111: SUMMER CANNIBALS (PATTI SMITH)

Otra de Patti. Brutal título. Canción mayúscula. Versos que recuerdan los días en que nos conocimos. “Summer cannibals… Eat eat!”

For Costi


lunes, mayo 02, 2011

VOLUME ONE 236: HARD BARGAIN (EMMYLOU HARRIS)

Cuando un día es Bettye Lavette, al otro es Mavis Staples. Un año le toca a Marianne Faithfull y al siguiente (o en el mismo) a Emmylou Harris. Todas ya han dejado atrás la madurez y ahora, consagradas a una experiencia que las conduce con garbo a la vejez se descubren brillantes y adorables, titánicas de la escena y maravillosas intérpretes todavía incansables y con mucho que decir, mucho que aleccionar. A Emmylou le guardo gran apego, cariño, y eso que una parte de su obra country es prescindible. Pero es que desde Wrecking ball (1995) todo lo que se propone lo borda. Spyboy (1998) primero, Red dirt girl (2000) después, y luego llegaron Stumble into grace (2003), All the roadrunning (2006) con Mark Knopfler y All I intended to be (2008) de nuevo sola. Y ahora presenta Hard bargain (Nonesuch, 2011), lo último, otra delicia.


Los halagos son evidentes o se quedan cortos. Su simpleza tan preciosista es ejemplar. Le acompaña esa voz que sigue flotando sobre las nubes y ese cantar celestial y bondadoso que desprende su timbre. Y la música de guitarras tan detallistas parece que esté producida de nuevo por Daniel Lanois, aunque no lo está, sino por Jay Joyce, que lo toca casi todo en la hoja de créditos, como Giles Reaves. Ella al frente sigue demostrando que es una de las más grandes. Ese arranque, The road; ese final, Cross yourself; y unas cuantas joyas (New Orleans, The ship on his arm) que hacen de Hard bargain un disco hermoso.

Nota: 8/10