miércoles, octubre 20, 2010

LIVE IN 95: PERO, QUÉ MALOS

Ahora me suenan tan simples, pero en ese sentido que le damos a lo que nos da pereza escuchar por desfasado y anticuado. Mientras mejoro mi dominio del inglés, algunos profesores amenizan las clases con un poco de música a la hora de hacer ejercicios individuales o colectivos. Uno de ellos escogió The Beatles, en concreto las canciones de los primeros discos, aquellas alegres frivolidades de 1963 y 1964. Oh dios, ¿soy el único ahora al que le entran ganas de mandarlos al carajo? Pero, ¿qué tuvieron de especiales estos mocosos de flequillo largo que lo revolucionaron todo? Hacía tiempo que no escuchaba aquellos temas fáciles, banales, ñoños, de sencilla composición y aún más básica instrumentación. Pero fueron The Beatles, vaya, aparecieron en el momento oportuno para agitar las consciencias sin proponérselo, levantar un imperio de popularidad incalculable y volver locos a los jóvenes. Y a los que ya no lo somos tanto nos cuesta volver a disfrutar de algunos ecos del pasado. Después, los chicos de Liverpool se dejaron barba y aquello ya fue otra cosa.

martes, octubre 19, 2010

MELODIAS PARA SIEMPRE

Eso que dicen, ya sabéis: que se puede cambiar de trabajo, de casa, de coche, de mujer, de hábitos… pero nunca se puede abandonar una pasión (a no ser que el trabajo, la casa, el coche y la mujer sean tus pasiones). Entre voces que desprenden calor con acentos que me suenan extraños, hay idiomas comunes. Sonidos fluyen de un lado a otros, flotan aromas distintos, el cuerpo se contagia de otro ritmo, adquiere un mecanismo más despierto y te obliga a no detenerte, a no bajar del vagón, pero siempre te deja unos segundos de calma para absorber una melodía, una música que te suena cercana e íntima en los altavoces de una tienda de música, o la llevas contigo en el bolsillo de la cazadora a todas partes. Y te acuerdas de tantas cosas que tampoco puedes abandonar.

sábado, octubre 16, 2010

LIVE IN 94: ABBEY IN LONDON

Ahora no estoy para centrar mi atención con detenimiento en la música que todos los días me acompaña, aunque no tardaré en retomar esta rutina. De todas formas, siempre hay tiempo, por apretado que parezca el día y por muchas ocupaciones que se acumulen, para prestar los oídos a cualquier voz y a cualquier instrumento. En el transcurso apurado de las primeras horas de mi nueva situación y gracias al incuestionable buen gusto y la incalculable ayuda de Fernando, me acoge el canto doliente y cálido de Abbey Lincoln, fallecida hace semanas a los 80 años. Una leyenda de jazz. Fina, tierna, frágil, sensible, hermosa. Reinterpretándose en su último trabajo, firmado hace tres años, o rememorando a Billie Holiday sobre un escenario, su música me da la bienvenida en estos momentos de exploración y gratitud.

martes, octubre 12, 2010

EN MITAD DE ALGÚN MOMENTO (LONDON CALLING)

Todo tiene un límite que exige decisiones drásticas. Cambiamos para no estancarnos, para crecer, para desconectar, para olvidar… y en cualquier momento, a cualquier edad. La vida sigue pero podemos continuarla por diferentes caminos. Cambiaremos, aunque haya cosas que nunca cambien. Allá voy una temporada a ver qué pasa. Seguiré por aquí de todas formas.

LIVE IN 93: DON’T GIVE UP ON ME… ENORME DESCANSO

Ahí se quedó, en la pista de aterrizaje, poco antes de sentarse en su trono. Iba a tocar en una sala con nombre de paraíso en Europa. Con 70 años. Y él no pertenecía más que el lugar que la música reserva a sus dioses. Nunca lo vi y me hubiera gustado mucho. Pero siempre lo llevaré conmigo.



viernes, octubre 01, 2010

VOLUME ONE 222: MEAN OLD MAN (JERRY LEE LEWIS)

La tradición es una garantía. El apego a la esencia, a la autenticidad, no defrauda a nadie. Por eso música como la que recoge y mima Mean old man (Verve Forecast, 2010) es tan bien recibida. Vuelve (nunca se ha ido) Jerry Lee Lewis, el killer con las balas guardadas, el Clint Eastwood del rock n roll, como dice un amigo, algo exagerado a mi entender. Y cómo vuelve el maestro, con una escuadra de colaboradores de mil reverencias: Keith Richards, Solomon Burke, Mick Jagger, Eric Clapton, Robbie Robbertson. Slash, Gillian Welch, Sheryl Crow, Kris Kristofferson, John Fogerty, Ronnie Wood… (y no, menos mal, no se ha colado Costello), colegas de toda la vida. Lejos del aura crepuscular con que Rick Rubin barnizó las últimas voces de Johnny Cash, Jerry Lee, sentado o no a sus teclas, prefiere iluminar y revestir viejas canciones de country, blues y rock n roll bajo la producción elogiosa de un titán como Jim Keltner, el batería de tantos y tantos músicos que, por supuesto, aquí también agarra las baquetas para demostrar su maestría rítmica. Por fortuna, para superar el mal trago de las últimas decepciones (Robert Plant, Neil Young), he aquí un genuino discazo.


Nota: 8/10

jueves, septiembre 30, 2010

VOLUME ONE 221: THE SUBURBS (ARCADE FIRE)

Parecen los bastardos repudiados de una comuna, con ese aspecto siniestro y autocomplaciente. Me recuerdan a aquellos chicos del maíz de Stephen King. Un grupito de modernillos cool huidos de los bosques canadienses realmente inteligente, de ideas lucidas y resultados brillantes. No lo dudo porque lo he comprobado, primero con el fantástico Funeral (2007), después con el acertado Neon bible (2004) y ahora con el celebrado The suburbs (Merge, 2010), un disco agraciado por la crítica en un lado y en otro, en medios de una corriente y de otra. Quizá no es para tanto, que se hace largo, pero este álbum sí deja unas cuantas huellas, marca un territorio en el recuerdo de una música que acabas de escuchar y que te invita a acudir a ella pasado poco tiempo. Yo he dejado pasar un par de meses y me he vuelto a conectar a The suburbs, el último trabajo de Arcade Fire. Con su extraña teatralidad, su retorcida grandilocuencia, su desorden armonioso, sus desvíos retro, que esta vez recuperan a Blondie. Y sus pedazo canciones: The suburbs, Ready to start, Modern man, We use to wait, Sprawl II.


Nota: 7/10

martes, septiembre 28, 2010

GREATEST HITS 91: IT MAKES NO DIFFERENCE (THE BAND)

Llevo unos días sin escuchar discos por diversas razones, ni música nueva ni música vieja, sólo algunas canciones sueltas bendecidas por la grandiosidad de los genios. Porque llega un momento, y quizá sea éste, en que conviene bajar de los altares las emociones que sentimos siendo más jóvenes, cuando hablar de música y vivir la música nos empujaba a cruzar los límites de la razón o a confundir el juego con el riesgo. Disfruté de esta canción hace años, y ahora la saboreo mejor, con el regusto de la madurez y al darme cuenta de lo mediocre e imperecedera que es la música que nos salpica en nuestros días. Allí estaba Scorsese grabando la despedida en un concierto épico, y Rick recogiéndose en sí mismo, y Robbie mimando su guitarra. Y una banda inmensa.


sábado, septiembre 18, 2010

GREATEST HITS 90: GET ON THE ROAD (TIRED PONY)

Los supergrupos se prodigan y la unión de talentos e inquietudes similares o distantes no siempre es provechosa ni elogiable. El resultado de estos encuentros acostumbra a carecer de definición, su orientación no halla explicación con palabras. Le ocurre a Tired Pony, donde sorprende que sea Gary Lightbody, del temible grupo Snow Patrol, quien comande la aventura. Se apuntan Peter Buck, guitarrista de REM, Richard Colburn, batería de Belle & Sebastian, y colaboran M. Ward y Zooey Deschanel, entre otros músicos. El disco que firma la banda se llama The place we ran from (Polydor, 2010) y contiene esta extraordinaria canción, pura crema con la que me estoy empapando: Get on the road.


VOLUME ONE 220: YOU ARE NOT ALONE (MAVIS STAPLES)


Se avecinan sabrosos lanzamientos. Antes de Neil Young, Ronnie Wood o Robert Plant le quito el plástico a Mavis Staples, destapo de nuevo a esta encantadora mujer y me dejo tragar por la confortable frondosidad de su soul entrañable, el gospel remozado y la voz pura, vibrante y sana a los 71 años. En su Chicago natal, donde empezó a cantar cuando era niña junto a su padre y sus hermanas, ha hecho migas con Jeff Tweedy, convertido aquí en el acertado productor de You are not alone (Anti-, 2010). El líder de Wilco se pasea a gusto por las pistas con las cuerdas y las voces de apoyo y le compone a esta gran abuela un par de canciones deliciosas, sobre todo la que da título al disco, preciosa, de las joyas de este año. El resto del álbum está cubierto por piezas tradicionales adaptadas y algunas composiciones de Randy Newman o John Fogerty. La oferta es jugosa y el plato, más que satisfactorio. La sabiduría no pierde energía, no se desgasta.


Nota: 8/10

domingo, septiembre 12, 2010

BONUS TRACK 85: OTHER VOICES / FULL CIRCLE (THE DOORS)


Mi fiebre juvenil por The Doors se agotó tras la muerte de Jim Morrison, es decir, le di la espalda a lo que el grupo grabó como trío en los dos años siguientes. La música que guardaron en dos álbumes más tampoco era fácil de conseguir, ni siquiera en EEUU estaba editada en cd, aunque sí había ejemplares en algunos países europeos en formato de dos discos en uno. Ahora es más probable y sencillo obtenerla. Entonces tenía pocas referencias sobre estos dos trabajo, tampoco tengo más ahora. Y en ellos me he encontrado con unos Doors descafeinados, pero para nada desorientados.

Other voices y Full circle llegaron en 1971 y 1972. El sello del grupo, Elektra, y la propia banda financiaron los discos, derivados de la música compuesta para L. A. Woman especialmente, sobre todo porque en el primero se mantiene el gusto por las largas estructuras y por los ambientes descritos en Riders on the storm. Manzarek y Krieger se encargan de las voces y el conjunto guarda la integridad del grupo como cuarteto pese a añorarse el carisma y la voz de Morrison. Hay temas mayúsculos como Ships with sails o Wandering musician. Funciona bien. Full circle se abre a la experimentación, con desvíos hacia el jazz, al progresivo y a los paisajes exóticos o tropicales con la simpática canción The Mosquito. Intervienen muchos más músicos en la empresa. Es una curiosidad estimable pero inconsistente. En el fondo The Doors ya no tenían mucho más que decir, por eso tras este disco cerraron el taller.

Años más tarde Manzarek y Krieger pelearon contra el paso del tiempo y se abrazaron a la nostalgia bajo los nombres The Doors of the 21st Century, D21C y Riders on the storm con más que loables actuaciones.

martes, septiembre 07, 2010

SOUNDTRACK 100: WHEN YOU’RE STRANGE

Tom DiCillo es un cineasta como mínimo interesante. Antiguo montador de las primerizas obras de Jim Jarmusch, se ‘independizó’ de su mentor para comenzar a cultivar una filmografía como director puntero del cine indie americano de los años noventa, aunque su chispa se perdió enseguida. Tras las muy recomendables y divertidas Vivir rodando (1995) y Box of moonlight (1996), sólo Delirious, una década más tarde, recuperó su airada vena lúcida con una ácida sátira del mundillo del espectáculo y de su caprichoso jugueteo con la fama. Combinando con trabajos en la televisión, en los últimos años ha firmado el documental When you’re strange (2009), como el título de la canción de The Doors, porque del mítico grupo trata este documental.


Narrado por Johnny Depp, When you’re strange no depara mucha más información sobre la banda que la numerosa bibliografía al respecto ya recoge. Los episodios más célebres, así como la gestación del grupo, su vertiginoso auge y también su decadente ocaso, y, por supuesto, la compleja, extraña, seductora e irrepetible figura de Jim Morrison aparecen bien repartidos por el metraje, sugerentemente acompañado de numerosas imágenes de archivo muy poco habituales y casi nunca vistas. Pero, para mí, ver este documental no sólo me ha reencontrado con una música única y sin fecha de caducidad que acompañó mis años de juventud gracias al biopic de Oliver Stone, sino que me ha regalado un pequeño viaje de imaginación, esforzándome por estar allí, por aquellos años revueltos que la enigmática y calurosa música de los Doors tan bien ilustra.

viernes, septiembre 03, 2010

LIVE IN 92: THE RYAN O’REILLY BAND


Como cientos y miles que se muestran por los cauces diversos de la Red, en redes sociales y páginas personales, las vías para darse a conocer, quién sabe hasta acabar cómo y dónde. Y también en la calle, en las avenidas atestadas de turistas y habitantes. Me tropecé con ellos en Portobello Road, tocando sus sencillos instrumentos una mañana de sábado, percusiones básicas y tiernas acústicas. Vendían su cd en directo, una grabación en el local Half Moon de Londres grabada el año pasado. Así tan natural, con dos imágenes en blanco y negro y un disco virgen desvirgado guardados en un plásticos. Nos dejamos las cinco libras y escuchamos sus bonitas canciones. Aunque no lleguen muy lejos, a mí me llegan cerca. The Ryan O’Reilly Band.

viernes, agosto 27, 2010

VOLUME ONE 219: HAWK (ISOBEL CAMPBELL & MARK LANEGAN)

Primero se retrataron en la habitación de un motel (2006), arreglándose el peinado ella ante el espejo, contemplada a su espalda por él, tumbado en la cama y apoyado en la pared de madera. Personajes de una balada de mares rotos. Después posaron en pie (2008), desviándose la mirada en un porche blanco, cualquier domingo ensuciado por el diablo. Siguen siendo amigos (pareja, lo dudo), camaradas musicales, en Hawk (V2, 2010), el tercer romance de Isobel Campbell y Mark Lanegan, mirándonos desde los asientos delanteros de un coche en dirección a ninguna parte y enmarcados por los contornos de una postal en blanco y negro.


El rumbo que sigue este nuevo capítulo de Mark e Isobel explora los lienzos pintados en los dos trabajos anteriores. Contrastan sin grietas los susurros inocentes de la chica y la sombría garganta del tipo. Esta vez se antoja algo menos sólido el acuerdo de voces, de climas, hay algún tramo desequilibrado porque parece que cada uno, aunque muy bien conjuntados en buenos temas como You won’t let me down again, Snake song o Come undone, es más dueño de sus propios ambientes. Compone ella y recurre a dos creaciones de Townes van Zandt, y él desaparece por momentos, aunque cuando regresa, a veces áspero de más… es el gran, gran Lanegan. Que sigan tan amigos.


Nota: 7/10

miércoles, agosto 25, 2010

LIVE IN 91: LONDRES

Nos vemos de nuevo, por tercera vez. Pero esta vez es diferente, con un camino cansado antes y otro camino por descubrir después. Ha tenido mucho de viaje interior, como un nadador que bracea entre dudas y no consigue dejarlas atrás para empezar a bucear en otro estanque. Las calles vivas. Las voces tranquilas. La comida china. Los yogures helados. Las fotos. Las cosas que compramos. El té. La Guiness. La merienda en el parque. Los museos. Los mercados. El metro. Los días largos. La lluvia. Las conversaciones. La hora de despertarse. Los paseos hablados y los paseos en silencio…

miércoles, agosto 18, 2010

COMERTE

Es un día, y otro, y otro más, y al siguiente. Si me pongo a describir, daría demasiada envidia. Si me decidiera a hacerlo, tendría que detenerme a pensar qué palabras precisas escoger. Y no las encontraría, nunca daría con la exactitud, y no quiero traicionar la bendición de la naturaleza. La que nos hace tan diferentes y por eso tan fascinantes. Largo de adornos y de cabeza a la madrugada, una vaquera alzada de resaca, los hombros al descubierto y una provocación rosa en la pista de baile, rayas marineras y azul marino, los colores de tu patria y los brazos con el regusto a sol y crema, las botas camperas y la pintura del verano en la piel de la cara… Si no doy un bocado al menos, te aseguro que paso hambre. En tinieblas también consigo comer un poco de cuanto más me alimenta.

martes, agosto 17, 2010

BONUS TRACK 84: WIND ON THE WATER (GRAHAM NASH & DAVID CROSBY)

Unos amigos asistieron hace poco en Hyde Park a un festival de tres días en el que tuvieron cabida Crosby, Stills y Nash, un plena forma los tres, desde luego, cosiendo los sonidos del pasado con los achaques del presente en una gran actuación. Me gustaría verlos un día, con Neil Young redondeando el cuarteto, el fantástico supergrupo. CSNY. He rescatado a CN, asociación derivada con menos enjundia que las que forman otros componentes en dúo o trío, pero igualmente sólida y hermosa, también reconfortante a la hora de necesitar un poco de nostalgia en mis menús musicales. No se han prodigado mucho juntos Graham Nash y David Crosby. En 1975, eso sí, firmaron Wind on the water, un trabajo que bien podrían haber firmado los cuatro camaradas, aunque ni Stills ni Young asoman ni por los surcos que separan las canciones. Pero vaya, menudo personal el que se juntó en este precioso disco: Carole King, James Taylor, Tim Drummond, Levon Helm, Joel Bernstein, Jackson Browne, Ben Keith… colegas de música y drogas perfectamente sintonizados en piezas como Mama Lion, Take the money and run o Love work out.


Siempre que escucho a uno de estos cuatro tipos, solo o en grupo, soy consciente de que sus voces entrelazadas me trasladan a otras décadas, pero me acompañan muy bien siempre.

miércoles, agosto 11, 2010

BONUS TRACK 83: THE SOUTHERN HARMONY AND MUSICAL COMPANION (THE BLACK CROWES)

Este calor me está animando a dejarme acompañar por cálidas músicas alejadas de las tópicas sintonías veraniegas, dignas o indignas. Nada de surf rockero o pachangada fresca, sino rock and roll de las profundidades americanas, tirando hacia el sur, por Atlanta, lejos de los clásicos aunque con ellos siempre presentes. Porque The Black Crowes son ya, para mí, unos enormes clásicos del rock. Y cuando en estos días he terminado de empaparme de la suave fragancia que contienen todos los discos de Sophie Zelmani no he optado por otra cosa que por los Crowes. De entre su magnífico baúl de joyas, aquí está imperecedero este The Southern Harmony and Musical Companion (1992), con su tórrida atmósfera, sus voces gritonas, las guitarras danzantes explorando paisajes gamberros, su Remedy, Sting me, Hotel Illness, My morning song y los Robinson y sus colegas en estado de gracia. Como maestros.

viernes, agosto 06, 2010

VOLUME ONE 218: CROWEOLOGY (THE BLACK CROWES)

Encadenando notables trabajos llegan The Black Crowes hasta 2010, al parecer con rumores de interrupción en su camino después de una serie de discos estupendos tras el periodo más largo sin publicar álbumes de estudio, entre el Lions de 2001 y el Warpaint de 2008. Los directos y la edición de música perdida han ido llenando su discografía últimamente, y por esta senda siguen ahora los cuervos con la recopilación en doble disco de algunas de sus piezas más representativas con una instrumentación acústica. El regalo, esta joya, se llama Croweology (Silver Arrow, 2010) y confirma la insistencia del grupo en lucir veteranía, sudor y sobrado poderío en su incuestionable talento musical.


Apagada la caña, los Crowes se acomodan en el cálido abrigo que cubre sus temas acústicos, acolchados delicadamente y revestidos de esa finura de cuerdas, teclados y baquetas con que maquillan para una velada elegante su rock and roll más fantástico. El recorrido se preocupa por centrarse en los primeros cinco álbumes, con predominio de canciones que no pierden ni fuerza ni belleza (Remedy, Wiser time, Ballad in urgency, She talks to angels, Sister luck, Thorn in my pride…) en manos de estos músicos de cabecera.


Nota: 8/10

VOLUME TWO 52: SOPHIE ZELMANI

En uno u otro momento necesitamos caricias para los oídos procedentes de los sonidos más cotidianos. De la música, entre ellos. Sophie Zelmani es un sedante sonoro tierno y contagioso. Lo corroboro ahora, después de un tiempo largo sin escucharla, recuperando nuevos discos a los que ya conocía. Tiene ocho desde 1995 esta joven sueca de voz aniñada y escondida, tímida a más no poder, pidiendo permiso cuando canta despacio envuelta en una música despejada y preciosa. Empezó tarde a tocar la guitarra y sus fieles compañeros de adolescencia han seguido con ella hasta ahora, enlazando un álbum tras otro llenos de dulzura, de finura pop, esenciales gotas de folk y gusto exquisito. Lo tiene el primero, Sophie Zelmani (1995), Sing and dance (2002), The ocean and me (2008) y el más reciente, I’m the rain (2010). En el film Masked and anonymous se marcaba una hermosa versión dylaniana de Most of the time. Para mí se ganó entonces el cielo. Como cada vez que vuelvo a sus bellas canciones.