Recordar
ocupa un gran lugar, un trono de privilegio. Escoger uno de nuestros
mejores momentos. Revivir una emoción, un mundo de emociones que han
llegado lejos. En la isla: mojados de lluvia, ahogados en barro,
cubiertos de música. Primero nos creímos únicos, después nos
sentimos plenamente vivos, luego flotamos como espíritus en la
noche. “¿Podéis sentir el espíritu?”, nos gritaba aquel hombre
al frente de su grupo y hacía el amor con nosotros. “¿Podéis
sentir el espíritu?” No sé a qué fuerza o poder se refería él,
quizá al que poseía su voz y sus canciones entregadas a quienes le
adorábamos en el ocaso de la tarde y el calor de la noche. Yo aún
creo que se refería a lo que me unía contigo, a lo que nos unía.
Que bien que lo vivimos juntos, aquel espíritu, y aún nos conmueve
recordarlo.
lunes, febrero 13, 2017
viernes, febrero 10, 2017
VOLUME ONE 428: NATURAL CONCLUSION (ROSE COUSINS)
Hay
discos, hay músicos en algún momento, que parecen flotar en un
estado de incertidumbre, entre el sosiego y la excitación, sin caer
en la pesadumbre ni levantarse hasta la euforia, pero con una
tremenda, calculada fuerza interior. Siento esto una y otra vez al
escuchar Natural conclusion (Old Farm Pony, 2017), una obra que me
tiene hipnotizado, por la que me dejo arremolinar. A Rose Cousins se
la conoce más en Canadá, donde nació, que en USA. Oí hablar de
ella hace muy poco, pero algo me llamó la atención en la mirada de
una desconocida y, como tantas veces, me decidí a conocer mejor la
música que escondía. Este disco es su último trabajo, el cuarto LP
de su carrera. Animo a que probéis su efecto narcotizante, su
seductora y elegante suavidad. Si le puntúo con un 9 y no con un 10
rotundo es porque ninguna canción alcanza la altura de la fantástica
Chains, la única en la que crujen las guitarras y la percusión hace
temblar la casa; el resto, más relajadas pero todas ellas con un
fuego interno que llega a momentos escalofriantes, navegan en ese
ambiente ilusorio que antes comentaba: el de la música íntima que
no se nos despega.
Nota:
9/10
miércoles, febrero 08, 2017
VOLUME TWO 79: THE E STREET BAND (BY THE BOSS)
Estos son algunos apuntes
que Bruce Springsteen, en sus memorias, dedica a su banda, a sus amigos, sus camaradas de escenario, los
músicos que han hecho al Boss tan grande como es. La mejor banda que un músico pueda tener.
“No buscas a los más
virtuosos, buscas a los músicos adecuados para encajar en algo
único”.
“Había fichado por Columbia
Records como artista en solitario. Pero en vivo quería la identidad
colectiva y la representación viva de los personajes que poblaban
mis canciones”.
Garry Tallent: “Su dignidad
tranquila y personalidad apacible han honrado mi vida y a mi banda
desde el principio”:
Danny Federici: “El mundo
real no presta demasiada atención a la libertad, pero el mundo del
artista la respira y la exuda. Este el mundo en el que fluía
libremente la belleza de Danny”.
Steve Van Zandt: “Es mi mano
derecha en escena, mi gran amigo, sin el cual mi banda y mi vida no
serían lo mismo”.
Max Weinberg: “En escena, él
va más allá de escuchar lo que digo, de mis señas: él oye lo que
estoy pensando, sintiendo”.
Roy Bittan: “Su forma de
tocar es la rúbrica sonora de mis mejores discos”.
Clarence Clemons: “Si yo era
de algún modo la encarnación del sueño de rock and roll de Jon
Landau, Clarence lo era del mío. Durante años busqué por todas
partes un saxofonista de rock and roll. No uno de jazz que se dignase
a tocar con nosotros, sino alguien que sintiese en sus huesos el
estilo musical que tocábamos”.
“Este era el núcleo del
grupo que durante cuarenta años iría desarrollándose hasta
convertirse en la legendaria E Street Band, la banda que toca rock
and roll duramente, hace historia, sacude la tierra, hace temblar
traseros, incita a hacer el amor y sí, eventualmente, recurre a la
viagra”.
Aquellos
que hemos visto a los chicos de la calle E en acción varias veces
junto a Bruce, ¿verdad que nos hemos sentido miembros del grupo, de
su alegría y su fiesta, de su fuerza y entrega voraces al placer del
rock and roll?
viernes, febrero 03, 2017
GREATEST HITS 190: GREASE (FLO MORRISSEY & MATTHEW E. WHITE)
Grease fue nuestra, de nuestra
infancia. Aquella película que nos llevaron a ver al cine papá y
mamá. Años después la vuelves a ver y te acuerdas de los bailes y
las canciones. La chica recatada y el gamberrete enamorado,
animadoras y brillantina, coches e institutos en los que nunca
estuvimos. Olivia Newton-John y John Travolta. Eran memorables
algunas canciones. Con Grease empezaba la peli, un tema de Barry
Gibb, de The Bee Gees, que cantaba Frankie Valli. No se cuántos años
después escuchas Grease, la canción, en voz de otros y te preguntas
a quién le resulta gracioso versionarla ahora. A Matthew E. White y
Flo Morrissey, nombres jóvenes de la esquiva esfera indie que para
este año han fabricado un curioso álbum de versiones, Gentlewoman,
ruby man. Y está muy bien. Está muy bien recordar que aquella
película y aquella canción eran nuestras.
miércoles, febrero 01, 2017
BONUS TRACK 172: GREETINGS FROM ASBURY PARK, NJ (BRUCE SPRINGSTEEN)
Cuando escucho discos que tienen 30, 40 o 50 años encima
trato de situarme en la época en la que fueron grabados. Pienso en lo que
triunfaba entonces o en lo que más se escuchaba, también en cómo la música rock
o la música popular avanzaban en aquel momento y cómo los entornos social y
cultural influían de alguna manera en el impacto que aquel disco causaba (en la
medida en que la música se convierte en un instrumento de impacto). Matizo:
esto suelo hacerlo solo con los discos y músicos que más me gustan para valorar
mejor la fuerte o débil relevancia de sus trabajos. Springsteen es uno de
ellos, y ahora que estoy viajando con sus memorias por los primeros capítulos
de su trayectoria me vuelvo a sumergir en las atmósferas calurosas que emanan
de su delicioso, magnífico primer álbum, Greetings from Asbury Park, NJ (1973).
Bruce expulsa en sus primeras canciones un torrente de
imágenes, sonidos, climas, gentes y escenarios. Te traslada junto a los hombres
y mujeres de las que habla a las playas, calles y clubes. Es un evocador
naturalista que extrae detalles y emociones de sus vivencias. La música es
alegre, dinámica (salvo en las apaciguadas Mary Queen of Arkansas y The angel) y
siempre apasionada. Aquel chico flaco, barbudo y despeinado ya sabía explotar sus
potentes dotes para dejarse absorber por la música y compartir su éxtasis.
Greetings… es aún un disco fuerte del que brotan temazos como Blinded by the
light o Spirit in the night, música que siempre enciende escalofríos. Con aquel
sabroso aperitivo no tardaría el Jefe en servirnos una obra maestra, y dos años
más tarde ya había cocinado Born to run.
sábado, enero 28, 2017
VOLUME ONE 427: PRISONER (RYAN ADAMS)
En
la vorágine compositiva en que se
mueve Ryan Adams no ha
de sorprender que de
forma espontánea, como si fuera un accidente, caiga en la
irregularidad. Es
de lamentar que baje, aunque sea un poco, después de haber subido a
gran altura. No sé muy bien aún si también debo lamentar que me
desconcierte. El de ahora, el que acaba de terminar Prisoner (Blue
Note, 2017) me recuerda muy poco a quien firmó los estupendos
Heartbreaker y Gold; tampoco lo veo en los surcos de Cold roses o
Easy tiger; es más bien el mismo que fabrica el magnífico álbum
Ryan Adams y el curioso 1989 para reencarnarse a su estilo en Taylor
Swift. Debería aplaudir la prolongación de esta fórmula, pero no.
Primero,
porque en su nuevo trabajo parece haber rescatado las peores
canciones grabadas en las sesiones de Ryan Adams, los descartes. Segundo, porque en su tributo
sonoro a los años ochenta (guitarras frágiles, ambientes
resonantes, producción artificial) se advierte más plástico y
resplandor
que frescura y mesura.
Hay fragmentos salvables (Outbound
train, Shiver and shake o
ese To be with you que
parece versionar el I'm
on fire de Springsteen),
insuficientes para la celebración.
Nota:
6/10
miércoles, enero 25, 2017
SOUNDTRACK 195: AUSTIN TO BOSTON
Communion
es el nombre (perfecto) escogido por un grupo de músicos británicos
y estadounidenses para compartir durante dos semanas, en el invierno
de 2014, la experiencia de interpretar música en vivo en una gira de
carretera desde Austin hasta Boston. Se montaron unas 20 personas en
cinco furgonetas Volkswagen para recorrer 3.000 millas y ofrecer una
decena de íntimos, intensos y generosos conciertos. En un documental
de 70 minutos, Austin to Boston, recogieron aquella vivencia
inolvidable, aquella hermosa comunión de creación, libertad,
amistad y música. Con Ben Howard, The Staves, Bear's Den y Nathaniel
Rateliff como protagonistas.
James
Marcus Haney dirige el film desde muy cerca: en el interior de las
furgonetas, junto al sudor de los músicos en el escenario, en sus
pausas y reflexiones, en sus recuerdos al borde de las carreteras o
con la vista puesta en un grupo de aves que emprenden el vuelo, en
los momentos de alegría junto al fuego en una noche de invierno y
sobre las melodías de las canciones que salen de sus entrañas. Es
emocionante, un tanto idílica, la aventura, un paréntesis en mitad
de la vida para abrazarse al embrujo de la música y desentrañar los
misterios que nos definen.
domingo, enero 22, 2017
VOLUME ONE 426: DRAGONFLY (KASEY CHAMBERS)
Otra
perla del año naciente. A Kasey Chambers la conozco desde hace un
tiempo, es de esas autoras discretas y silenciosas aunque bastante
activas que sin entusiasmarte te gustan más de lo que crees que
pueden gustarte. Australiana con el rock, el folk y el country como
gasolina, así a grandes rasgos. Son buenos discos Barricades &
brickwalls (2001) y Bittersweet (2015). Va por el undécimo álbum de
estudio con Dragonfly (2017), con el que se ha pasado un poco de
minutaje (hora y veinte para un álbum doble). Pero quieto, no es
motivo de queja: ninguna canción de las veinte que ha grabado patina
y el conjunto no se resiente (al contrario que la más laureada
Lucinda Williams con el penoso espíritu de la autopista 20 del año
pasado). Los primeros once temas trabajados junto a Paul Kelly, los
nueve siguientes con su hermano Nash Chambers. Kasey se inclina esta
vez al folk que regresa a sus esencias primitivas y salpica su obra
de poderosos aullidos rockeros que te hacen levantar del asiento o
tener ganas de abrazarla.
Nota:
7,5/10
SOUNDTRACK 194: DE PASIÓN, MÚSICA, CINE Y LA LA LAND
Desborda
pasión porque está creada con pasión. Por el cine y la música, el
jazz, no tan eternos como deseamos. Se enamora uno de los personajes
porque la película está enamorada de ellos: un hombre y una mujer
que una vez fuimos, en busca de un sueño que se perdió en el camino
o se cumplió a medias o lo tenemos pendiente o para el que hemos
nacido. La La Land, con la entrega que le damos a su belleza y el
perdón que otorgamos a sus defectos, es bonita (sus canciones, su
estética, su ilusión), es buena (sus actores, su ritmo), es hábil
(su guión, su montaje) y es inteligente (su facilidad para meternos
en su montaña rusa, en su propia vida). Pero… yo no me contagio de
su pasión, la barriga no me hace cosquillas ni el corazón se me
sale del pecho. O es que ya nada es lo que era.
jueves, enero 19, 2017
BONUS TRACK 171: LED ZEPPELIN (LED ZEPPELIN)
Otro
ejercicio de retorno a los orígenes. Me pasa que me confundo al
recordar a qué disco pertenecen las canciones de los buenísimos
tres primeros discos de Led Zeppelin, y una del primero la ubico en
el tercero y otra del segundo la sitúo en el primero y así. Quería
seguir quitándome edad de encima y me escapé hasta enero de 1969,
cuando aquella banda inglesa rompía altavoces y te dejaba noqueado
con el arranque de su discografía. Yo los conocí más tarde, pero
creo que en aquel momento, serían los primeros noventa, debí sentir
la misma electricidad por mi cuerpo que si me la hubieran enchufado
veintitantos años antes. I, o Led Zeppelin, el primero, el del
zepelín granulado que arde, me parece aún y ahora un despegue
demoledor. Los gritos de Plant y la tenebrosa sonoridad de temas como
Your time is gonna come o Dazed and confused anticipan la pubertad
del heavy. La contudencia de Bonham y las guitarras estranguladas de
Page cuando el blues de You shook me o I can't quit you baby resbala
por las cuerdas alcanza niveles estremecedores. Así se crea la
música monumental.
martes, enero 17, 2017
BONUS TRACK 170: STRANGE DAYS (THE DOORS)
Oh,
cuánto me gustaban The Doors. Y me gustan. La piel de su música
incomparable parece conservar aún una capa que la protege del óxido
de lo antiguo. Incluso con las imperfecciones que el paso de las
escuchas revela, las canciones de The Doors gozan aún de una energía
prodigiosa. Hoy me dio por regresar al 67, más bien al 90 o el 91,
aquellos años de fiebre Doors y borrachera Morrison & Co.,
cuando pinchaba seguidos aquellos seis vinilos de Elektra que me
había comprado en series de tres empaquetados. Las imágenes de
Strange days me daban miedo: ese callejón sin salida donde un grupo
de personajes salidos de una atracción de monstruos de feria (los
enanos, el forzudo, el trompetista, el mimo y los contorsionistas)
mendiga unas limosnas a una mujer cubierta por un colorido vestido
hippie. Era octubre de 1967, el segundo álbum del grupo: algo más
luminoso que el anterior, con píldoras de pop brumoso y enigmático,
con Jim Morrison fantasmal y hechizante como siempre, rompedor en ese
culmen extraordinario que es When the music's over. La música de los
Doors nunca termina.
sábado, enero 14, 2017
SOUNDTRACK 193: ODIOSO
He aquí una película odiosa. El término en cursiva es un capricho. El calificativo no es el más adecuado, otros que expresan disgusto, antipatía o incluso repulsa son más merecidos, pero se utiliza aquí como licencia lingüística para acentuar el rechazo permanente que a este blog le provoca el cine de Quentin Tarantino, reforzado una vez más con su película Los odiosos ocho (The hateful eight). Un año después de su estreno y debido a una repentina e inexplicable elección para llenar las horas de una noche, el film pasa por la retina y el espectador lo sufre. Su lentitud desesperante, su palabrería, su truculencia textual y visual. Lo que más castiga es el mortificante aburrimiento. El amor y el odio son legítimos. No caben equilibrios con ciertos autores, como con (el odioso) Tarantino.
viernes, enero 13, 2017
VOLUME ONE 425: NO RAIN, NO ROSE (JOHN CRAIGIE)
Los
refugios de la música libre dan cobijo a cientos de músicos que
merecen ser más conocidos. Cada año navego por nuevos cauces en
busca de los mejores exponentes y unas veces acierto y otras (para
disgusto, demasiadas) siento que he malgastado el tiempo. Con John
Craigie, el más reciente descubrimiento, me felicito por haber
intuido que detrás de la imagen de su último trabajo, No rain, no
rose (Zabriskie Point, 2017) se podía escuchar algo digno de
aprecio. Y sí. Asentado en Portland, 36 años, más de un puñado de
discos encima, compositor... vamos a decir que folk para entendernos.
Recuerda a… cabrían unos cuantos referentes, entre los que escojo
al Ryan Adams de Heartbreaker. Además lo escuchas y te das cuenta
enseguida de que es un excelente vocalista y que compone sin caer en
esquemas manidos ni modelos que pecan de pretensiones y acaban siendo
víctimas de las monotonía. Fino, cercano y emocionante es el John
Craigie de este disco. Bueno.
Nota:
7,5/10
miércoles, enero 11, 2017
GREATEST HITS 189: CORRE POR LA JUNGLA (BUNBURY)
A
veces, no demasiadas, Bunbury me hace pensar en él como un artista
brillante. Un ejemplo: este Corre por la jungla, versión traducida
del fenomenal tema de la Creedence Clearwater Revival Run through the
jungle, una de esas canciones que te azotan placenteramente cuando
las descubres décadas atrás. La Creedence, una banda siempre
reivindicable, es objeto de tributo en el disco Quiero Creedence, con
'covers' de músicos latinos. La aportación de Bunbury es magnífica,
una versión fiel al espíritu primitivo de la canción con un
acercamiento latino y actualizado que logra que salgan chispas hasta
el último segundo.
domingo, enero 08, 2017
VOLUME ONE 424: STITCH OF THE WORLD (TIFT MERRITT)
Por
encima de los nombres (de los nombres infalibles también) siempre
está un grupo, un equipo. Todo ha de funcionar si detrás responde
bien un conjunto. La música americana tiene unos cuantos currantes
fantásticos que hacen que una obra digna pueda llegar a ser una obra
magnífica. Son artesanos con envidiable curriculum que todo autor(a)
desearía tener al lado una vez para dar mayor brillo y
respetabilidad a su carrera. Tift Merritt ha contado con los
guitarristas Marc Ribot y Eric Heywood, la bajista Jennifer Condos y
el baterista y percusionista Jay Bellerose para su último álbum,
Stitch of the world (Yep Roc, 2017). La guinda de la formación la
pone Sam Beam (Iron and Wine) en voces de apoyo en la mitad de las
canciones, las diez del disco hermosas. Traveling alone (2012), su
anterior trabajo de impecable factura, tiene ahora sucesor a su
altura, un disco de belleza cristalina (Dusty old man, My boat,
Eastern light), disco de maestros.
Nota:
8/10
jueves, enero 05, 2017
NOSTALGIA DE LA AGUJA
Clic. Baja la aguja a cámara lenta, con delicadeza. El crujido fino. El silencio expectante. La descarga explosiva de la música en el oyente impresionable. Aquello era magia, sonase lo que sonase. Aquello.
Ahora más
que nunca asumo con resignación la desazón de la caducidad. Sin agujas ni
crujidos, con prisas y demasiado ruido, la música pierde la garra de su
seducción. Y ya no es tan fácil impresionarse.
Una gritona
exitosa y una perla tostada de R&B, el lejano gruñido de los descamisados
de Seattle, un estilizado folk rock cantado en francés, las grabaciones
perdidas de un Byrd de corta duración.
Primeros
platos para el comienzo del año a la espera de redescubrir manjares o encontrar
satisfacciones. O de que vuelvan a brotar con fuerza y fe las ganas. De
escuchar y de escribir.
lunes, diciembre 26, 2016
DYLAN EN OSLO, 4 DE ABRIL
Se
consumen al fuego las páginas de las agendas con sus citas tachadas,
nuevos planes sin tinta llaman al dejar atrás la esquina. Unos te
los esperas, otros aparecen sin avisar. Así llegan los años movidos
por la corriente. El próximo 4 de abril estaré en Oslo, tengo un
compromiso ineludible que hace unas horas no entraba en mis esquemas.
Sentado y complacido veré una vez más a Bob Dylan y su banda. En el
Oslo Spektrum. Será la sexta vez después de Santiago, León,
Valladolid, San Sebastián y Vigo. Quizá sea la última. Quizá la mejor.
O la peor. Poco me importa. Será diferente. Porque estaré contigo.
Tú, el mejor regalo.
domingo, diciembre 25, 2016
DIEZ CANCIONES MUY BUENAS
Las
listas han dejado de gustarme. No me atrevo a ceñir en un orden algo
cuyo placer condicionan los momentos y las circunstancias, nosotros
mismos y la manera de sentir lo que apreciamos. Aquí dejo unas pocas
grandes canciones escuchadas a lo largo de este año, canciones que
superan a todas las demás y de las que (estoy seguro) un día,
pasado mucho tiempo, diré: Qué buenas son.
The
Gospel / Alicia Keys
Ever
South / Drive-By Truckers
Sake
of the song / Hayes Carll
Fall
/ Lisa Hannigan
The
sweeter the dawn / Matthew Barber & Jill Barber
Cold
little heart / Michael Kiwanuka
Trailer / Mudcrutch
I
need you / Nick Cave & The Bad SeedsTrailer / Mudcrutch
Flipside
/ Norah Jones
Young
in all the wrong ways / Sara Watkins
miércoles, diciembre 21, 2016
SOUNDTRACK 192: DAVID BRENT, LIFE ON THE ROAD
Admiradores
de Ricky Gervais, no os perdáis esto: el regreso de David Brent, el
zafio desquiciante, el guasón insoportable, el patético personaje
de The Office creado por el humorista británico. Aquel inaudito,
insuperable espécimen sale de la serie para protagonizar la película
David Brent, life on the road, de este mismo año, escrita y dirigida
también por Gervais. Tiene mucha gracia la cosa. Brent, de nuevo en
estilo documental, deja por una temporada su empleo en la oficina
para embarcarse en una gira por Inglaterra financiada con su propio
bolsillo al frente de una banda de rock y sentir la emoción de ser y
vivir como una estrella. Menuda estrella: el grupo no le habla, viaja
fuera del autobús de gira, compone canciones insultantes o ridículas
y su público, incrédulo de tan embarazosa que es la estupidez del
personaje, se limita a unas pocas personas…
No
cuento más. Ver para creer. Gervais, genio.
martes, diciembre 20, 2016
BOOTLEG SERIES 52: CRADLE OF HUMANITY
Llega
un momento cada año, por estas fechas, en que uno necesita hacer un
lejano viaje musical. Descubro menos de lo que quisiera las músicas
de otras partes del mundo más allá de los territorios británico y
americano, y suele ser de casualidad que me encuentro con sonidos
y esstilos estimulantes surgidos de países poco explorados. Así descubrí hace
años a Mulatu Astatke, con la música que incluía Jim Jarmusch en
su película Flores rotas. Luego un conocido me pasó una
recopilación de jazz etíope que me gustó y a veces me da por
detenerme en músicos del mismo continente, de Mali, Nigeria o
Sudáfrica, donde hay un poco de fu y otro poco de fa. Ahora cae en
mis manos esta cuna de la humanidad que reúne, tras unos años de
actuaciones juntos, al padre del Ethiojazz (como así se considera a
Astatke) y al colectivo australiano Black Jesus Experience. Este
Cradle of humanity (2016) entrelaza el jazz y el funk con el rap, las
percusiones calurosas de Mulatu con los versos y los ritmos agitados
del grupo de Melbourne en una travesía libre por la integración y
el mestizaje cultural que me permite asombrarme de nuevo con la vasta
riqueza idiomática de la música.
lunes, diciembre 19, 2016
BONUS TRACK 169: NOW LOOK (RONNIE WOOD)
Entre
los excesos y los despilfarros, entre las giras, los discos y
ensayos, las vacaciones exóticas, las curas de desintoxicación y la
pintura, Ron Wood tenía tiempo para grabar sus propios discos. En
eso ganó a Jagger y a Richards, en ser el 'stone' con más grabación
propia. Aún no estaba en la banda pero tonteaba con ellos mientras
los Faces se acercaban al ocaso cuando fabricó sus primeros álbumes,
en 1974 y 1975. Now look es el segundo, también con la puerta
abierta para que dejaran su sello los amigos más próximos de
Ronnie; los Faces Kenny Jones e Ian MacLagan y los Stones Keith
Richards y Mick Taylor entre ellos. Wood, Mac y Bobby Womack
produjeron el álbum y en Womack se advierte el desvío funkie y soul
que tienen la mitad de los temas. Más esmerado que en su debut, Wood,
nunca buen cantante, saca adelante una obra que ahora, quizá por
razones de nostalgia, suena reconfortante.
jueves, diciembre 15, 2016
VOLUME ONE 423: PEACE TRAIL (NEIL YOUNG)
Admito
que me da cierta tranquilidad (¿tranquilidad?, hay cosas más
importantes por las que perder la fe, desde luego) que Neil Young
haya grabado este año este Peace trail (Reprise, 2016), su trabajo
más decente desde Psychedelic pill (2012), una pieza rescatable de
la muy floja producción que acumula desde 2009, nueve álbumes en
total, alguno vergonzoso (Americana, A letter home). Frente al poco
entusiasmo que ha causado este lanzamiento, me atrevo a dar una
aprobación menos tibia y a levantar este álbum por encima de obras
recientes como Le Noise o los dos trabajos grabados con Promise of
the real.
Young
reconoce en el segundo tema que no puede parar de trabajar, que no
sabe hacer otra cosa. Treinta y siete obras de estudio suma desde el
69 él solo. En Peace trail juega y bromea, se desnuda
instrumentalmente y vacila. Solo él agarra las guitarras (poco la
eléctrica), Paul Bushnell se encarga del bajo y el veterano Jim
Keltner de la percusión. Graba en cuatro días, así de cualquier
manera, en primeras o segundas tomas, con versos hablados, ridículos
recursos vocales (My pledge), chistes contemporáneos (My robot) y
penosos espasmos (Texas Rangers). Con ello no sabes si reír o
llorar. Y aunque añoro al Neil Young de
Greendale o Prairie wind (sin ir más lejos), esto me gusta.
Nota:
6,5/10
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