miércoles, mayo 08, 2013
GREATEST HITS 145: MANHATTAN (CAT POWER)
Vámonos de paseo, aunque sean solo 3 minutos. A Manhattan. Me sirve cualquier música que acompañe sus calles, su cielo, los semáforos, las tiendas, las canchas de baloncesto, el parque, el metro, la noche. Cat Power le brinda una canción con su nuevo tinte rubio y revuelto antes de que las imbéciles de la música, el cine y la moda se vistan el disfraz y el maquillaje punk y se cansen de su facha al día siguiente. Mmmmmmmme gusta.
domingo, mayo 05, 2013
BONUS TRACK 112: STEPHEN STILLS (STEPHEN STILLS)
Los
rincones de las tiendas de segunda mano guardan variados y curiosos tesoros de
todos los tiempos. Muchos vamos a esas tiendas a ejercer de arqueólogos entre
la música y la literatura que otros desechan, o a deshacernos nosotros de
aquello que una vez nos interesó o cayó de casualidad en nuestras manos y ahora
no es digno de reposar en nuestras estanterías… Me duele que alguien una vez
creyese que este disco no merecía estar entre sus posesiones y lo abandonara en
el polvo de un almacén de artículos de baratillo. La anécdota fomenta una nueva
escucha de este sensacional álbum, el primero de Stephen Stills en aquellos
años irrepetibles, en 1970, ya enterrado Buffalo Springfield, ya con CSN (&Y)
en plena acción.
A veces
un músico alcanza en solitario la grandeza que comparte en el seno de una
banda. Stills lo demostró en su primer trabajo. Llamó a un par de amigos como
Eric Clapton y Jimi Hendrix para que adornasen dos temas fantásticos (Go back
home y Old times good times), se rodeó de Crosby, Nash, Mama Cash, Booker T,
botellas de tequila y demás complementos y completó un debut extraordinario.
Tiene brío, fibra, la pureza emocionante de un pura sangre. Lo que después
firmó Stills también solo no llega a este nivel. Cuando se toca el cielo es
imposible subir más.
domingo, abril 28, 2013
VOLUME ONE 292: GHOST ON GHOST (IRON & WINE)
A cada
escucha de Ghost on Ghost (4AD, 2013) me regocijo en mi admiración por Sam
Beam. No dudo al inclinarme ante su genialidad. La tienen los discos de esos
músicos que primero te agradan, luego te entusiasman y después te atrapan y no
te sueltan. Este es uno de ellos. Pensé al principio que no llegaría a la
altura de The shepherd’s dog, no se queda muy lejos.
El
profesor es un humilde maestro. En Ghost on ghost suenan 24 instrumentos (con
saxos, cellos, violines, trombones, ukeleles, vibráfonos) y varias voces de los
dos géneros, todo armonizado sin pisarse unos a otros, sin protagonismos. Conforman
un equilibrado y muy democrático repertorio casi siempre alegre, de brisas veraniegas
y vientos retro a veces y de jazzísticos ambientes otras. E intervienen Brian
Blade, Tony Scherr, Rob Burger y Tony Garnier. Un lujo.
Del
primer al duodécimo corte Ghost on ghost es un deleite. Las sutilezas se
aprecian en cada segundo. Imposible no caer enamorado de Low Light buddy of
mine, New Mexico’s no breeze y sobre todo Singers and the endless song y
Lovers’ revolution. Lección magistral. Una más.
Nota:
9/10
viernes, abril 26, 2013
SOUNDTRACK 127: KEVIN & MELANIE
Me atraen las aventuras musicales de los actores y actrices de cine, sobre todo si me caen bien. Ya he escuchado unas cuantas de distintos géneros, de Robert Mitchum a Julie Delpy, de Russell Crowe a Charlotte Gainsbourg. Unos cumplen, otros tropiezan, unos van a lo fácil, otros arriesgan. No dejan de interpretar cuando acaban el rodaje y entran en el estudio y se agarran al micrófono. Dos ejemplos que he descubierto recientemente: Kevin Bacon y Melanie Laurent.
El
primero, un actor que ha trabajado con casi todos los directores americanos importantes
de las últimas tres décadas, funciona siempre bien en pantalla. Conserva un
eterno aspecto juvenil, un porte fibroso y un rostro travieso. De paseo por
Londres me encuentro con su cara en la portada de un cd. Junto a su hermano
Michael formó a mediados de los noventa The Bacon Brothers y suma ya cinco
álbumes de estudio y un directo. El grupo se acerca a lo que también hacen Jeff
Bridges o Kevin Costner y su banda, rock americano de carretera y grandes
praderas, un poco a lo Eagles, bien trabajado aunque escaso, con déficit de
canciones que dejen mínima huella.
La
hermosa francesa Melanie, también atrevida directora de cine, le pone emoción a
su música. La encontré en una imagen con una guitarra y me pregunté si también
se había lanzado a cantar. Así es. En En T’attendant firmó un 2011 un bonito trabajo
pop de texturas abiertas y ecos más personales. La ayudaron Damien Rice y el
guitarrista Joel Shearer. Experimenta con ritmos tranquilos y melodías
emotivas. Da gusto oír su acento.
RICHIE (1941-2013)
Abrió Woodstock y triunfó de calle a plena luz del día, antes de la lluvia. Llegó hasta los 72 años. En su casa de Jersey dejó de rasgar la guitarra así de nervioso. La abrazaba y extraía de ella un ritmo suave e intenso. No acudo mucho a su música, pero al hacerlo me recreo en los buenos discos que llevan su firma, aquellos de finales de los sesenta, y todas las versiones que hizo de canciones de Dylan. Uno de los buenos, Richie Havens. Hasta siempre.
martes, abril 23, 2013
23 DE ABRIL
Cualquier
día es una celebración contigo, no solo este. Pero aquel día… bueno, algo pasó.
Ni tú ni yo fuimos los mismos que éramos hasta entonces. Algo en este mundo
querría unirnos, esa es la respuesta. Después ya sabes lo que vino:
la música
en el coche, unos discos grabados, los pies en la playa, un perro que se pega a
nuestros cuerpos, una casa rural, los libros abiertos, llorar por todo en el
cine, una ensalada bien preparada, una ración de croquetas, nuestro café para
soñar, Londres, Wight, Betty LaVette, Calexico, Alive, West Wing, Friends, un
par de tontiños…
Y más que vendrá. Quizá sigas pensando que no me inspiras
cuando escribo en este blog, allá tú. Muak muak
sábado, abril 20, 2013
VOLUME ONE 291: THE LOW HIGHWAY (STEVE EARLE & THE DUKES (& THE DUCHESSES)
Steve Earle
me tenía cansado. No me adscribo a su club de fans, muchos de los cuales no le
tosen ni sus trabajos más discretos. Así veía yo sus últimos discos, sin sabor,
unos cuantos. Pero The lost highway (New West, 2013) es lo mejor que ha grabado
desde hace más de una década, de cuando Jerusalem (2002). Porque se advierten rayos
de entusiasmo después de un ocaso. Y sobre todo porque se hace cercano, te
acompaña. Firma el disco con la banda con la que sale a tocar, The Dukes, a la
que se añade más de una duquesa (& The Duchesses) en violines, mandolinas,
pianos y acordeones. La música es más entrañable, abierta y alegre (Calico
County, Pocket full of rain), aunque dé también paso a la nostalgia (Invisible),
la que viste un viejo zorro.
Nota:
7/10
martes, abril 16, 2013
LIVE IN 145: MÚSICA EN ½ HORA
Nunca pensé
que llegaría un día en el que desease que los discos, la colección trabajada de
canciones nuevas que un artista compone, ordena e interpreta en un momento puntual
de su propia historia, durasen media hora o menos, como en la mayor parte de
los inocentes años sesenta. Pagar entre 15 y 20 euros por un álbum con esa
duración siempre me pareció un derroche, porque por muy bueno que fuese el
contenido siempre me sabía a poco… ¡si hay capacidad para hasta 80 minutos! (vale,
ahora el consumo de música es más barato) Pero pasamos por etapas, como ahora, en
las que todo cuanto se acerca a tus oídos se hace cansino, aburrido y carece de
ingenio. Los discos se alargan porque la mitad de las canciones son vacías y perezosas,
no tienen ningún vínculo con la carne y las entrañas, porque ya está todo oído,
o porque lo ya oído se repite sin poder disimular su falta de pasión.
Todo
esto lo pienso mientras escucho los discos más recientes de The Strokes, Depeche
Mode, Stereophonics, Ocean Colour Scene, Suede, Black Rebel Motorcycle Club, Yeah
Yeah Yeahs o Eric Clapton. Alguno bien merece un rato, pero con media hora
basta. O volvamos a los singles.
domingo, abril 14, 2013
VOLUME ONE 290: STORIES DON’T END (DAWES)
Cuando un
primer disco es tan completo, tan sublime, la tarea de rayar a la misma altura en
los siguientes trabajos suele deparar resultados imperfectos, a veces frustrantes.
Repetir la virtud inmaculada no debería ser la obsesión del artista, del músico.
Y creo que Dawes no caen en ese vicio. Quizá porque North Hills (2009) les salió
tan bueno sin querer, ahora no van a alcanzar semejante brillantez. O porque en
realidad siguen sabiendo hacerlo francamente bien. Ni Nothing is wrong (2011)
ni Stories don’t end (Hub Records, 2013) mejoran el álbum anterior. No importa.
A mí estos chicos ya me ganaron cuando empezaron a caminar.
Stories
don’t end es bonito, agradable, aunque algo más desequilibrado, con la emoción
más controlada. Ninguna canción consigue levantarte del asiento. Dawes han
cambiado de productor (les ayuda ahora Jacquire King), pero conservan ese fresco
aroma californiano en sus fraseos, en la armonía de voces y en esa humilde inocencia
que desprende su música. Unas cuantas bonitas canciones (From a window seat,
Most people, From the right angle) embellecen su tercer disco.
Nota:
7/10
martes, abril 09, 2013
GREATEST HITS 144: EVERYBODY’S TALKIN’ (HARRY NILSSON)
Al escuchar esta canción reaparecen carcomidos por las décadas Joe Buck y Ratso, el ingenuo y seductor vaquero de pueblo y el rufián de ciudad acabado por la tos a los que Jon Voight y Dustin Hoffman daban vida en Midnight Cowboy (1969). Aquella película, cuya provocación parece hoy inofensiva, aún me sigue pareciendo sórdida y desesperanzadoramente triste. Y me gusta. Tanto como la voz de Harry Nilsson poniendo música a las imágenes.
sábado, abril 06, 2013
VOLUME ONE 289: TOOTH & NAIL (BILLY BRAGG)
El acento, como apunta alguna reseña, descoloca al escuchar el
último trabajo de Billy Bragg, Tooth & Nail (Cooking Vinyl, 2013). Es un
contraste a ratos chocante el que produce la voz londinense de Bragg entre los
sonidos de músicos americanos de exquisito estilo curtidos en cientos de álbumes
de country, folk y jazz. Y eso que Bragg y su voz seca y potente no desentonaban
en el cancionero americano que revivió junto a Wilco en los volúmenes Mermaid
Avenue. Desde aquellos estupendos tributos de finales de siglo pasado solo ha
grabado dos discos, y de la línea combativa de su talante y el inconformismo
social de sus letras queda poco rastro en el último de ellos, cocinado en el sótano
de Joe Henry en Pasadena. Ojo, con Henry ante la mesa, se me enciende el radar y
dedico una atención más intensa a cuanto pasa por sus manos y su oído. Tooth
& Nail está bien, bastante bien, suena limpio, elegante. Es un gusto
escuchar a esos músicos tan buenos levantando un puñado de canciones magníficas
(No one knows nothing anymore, There will be a
reckoning). Se echa una falta una pizca de empuje, la rabia punk que antes vestía al
Bragg más británico.
Nota: 7/10
jueves, abril 04, 2013
HIS MASTER’S VOICE…
“La voz de su amo se apaga en un suspiro”. Es un perfecto titular que anticipa el crepúsculo en el que se desvanece HMV. Lo leí en The Telegraph hace un par de meses, acompañado de una dolorosa realidad. “Es un triste negocio, pero, ¿cómo puede sobrevivir HMV si la gente no va a las tiendas de discos a comprar música?” El alimento de unos pocos no acaba con el hambre, desde luego, y yo admito que tengo que vigilar también mi nevera. HMV está en las últimas, cerrando poco a poco las 240 tiendas que tiene en Gran Bretaña e Irlanda. En 1921 la primera de ellas abrió sus puertas. Ahora todas van a cerrarse para siempre. Ya se sabe, una descomunal caída de ventas.
Cada vez
que he viajado a Londres o a otra ciudad inglesa me he dejado caer por esas
tiendas pequeñas con cds y vinilos nuevos o de segunda mano apilados en las
estanterías (hum, qué placer incomparable), pero siempre he tenido tiempo para una cita en HMV. Una
megastore con miles de discos, libros, películas y juegos (esta sección nunca
la pisé). Pasaba allí una hora como mínimo para ver novedades, buscar clásicos,
bucear entre las ofertas, curiosear entre música exótica, descubrir nuevos grupos…
y cargar la cesta de la compra. Cuando pasé medio año de mi vida en Londres acudía al
menos una vez por semana, y aunque no comprase nada me encantaba pasear por sus
pasillos repletos de discos, echar un vistazo a libros a precio de saldo y a
otros con fantásticas ilustraciones. La última vez que entré en un HMV, hace pocos
días, empecé a verle los huesos al lugar, las estanterías vacías, los libros apilados en
cajas a 1 y 2 libras ansiosos por salir de allí, discografías muy incompletas, artistas
que han desaparecido del catálogo. Me llevé un par de artículos, pero ya sin
calor en el entorno sentí que se había perdido una entrañable y personal magia
dentro de mí.
martes, abril 02, 2013
SOUNDTRACK 126: THE MUSIC NEVER STOPPED
El hijo le cuenta al padre cuándo escuchó por primera vez
Desolation Row, qué le hizo sentir esa canción tan larga, esos versos
indescifrables. Es de las pocas cosas que la memoria le deja reconstruir. Fue
en casa, mientras la madre terminaba de preparar la cena y el olor de la comida
penetraba en todas las habitaciones. El padre no sabe lo que es Desolation row
y apenas conoce al cantante, tiene la funda del disco en sus manos y lo observa
extrañado, se pregunta qué tiene de especial esa música. Pero mira feliz a su
hijo, que da vueltas sobre sí mismo muy despacio en su viaje al pasado, como si
flotara en el cuarto, mientras esa canción abre una pequeña brecha en su mente
para que regresen los recuerdos. Y una lágrima se desliza lentamente por las
mejillas del padre hasta sus labios sonrientes mientras no deja de sonar
Desolation row.
Esta es una escena, para mí la más conmovedora, de The music
never stopped, una preciosa película de 2011 dirigida por Jim Kohlberg que
adapta el ensayo El último hippie, del doctor Oliver Sacks, basado a su vez en
unos hechos reales.
Estamos en 1986. Los padres llevan casi veinte años sin
saber de su hijo, se marchó de casa tras una fuerte discusión con el padre, un
conflicto generacional. Ni rastro han tenido de con quién ha estado, a dónde ha
ido, cómo se ha ganado la vida. Hasta que reciben una llamada del hospital: su
hijo tiene un tumor cerebral, se lo van a extirpar pero va a sufrir graves
pérdidas de memoria. Sus padres quieren recuperar el tiempo perdido y junto a
una doctora especialista utilizan la música como terapia para revivir los
recuerdos y volver a conocer a su hijo. La del padre es Bing Crosby y Count
Basie, la del hijo es Buffalo Springfield y sobre todo Grateful Dead. Ahí sigue
todavía, dos décadas más atrás, como si las drogas que ha consumido lo
mantuvieran en otra dimensión. La vida no es la misma, los viejos amigos se han
marchado y el chico, el hombre aún joven, no tiene a nadie más que sus padres. Y
él, un maravilloso J. K. Simmons, no se viene abajo, sino que escucha la música
que adora su hijo para no perderlo una vez más.
Y la música de entonces, cierto, nunca deja de sonar, nunca
muere. Si queremos, si lo sentimos de verdad, descubriremos que aquellas
canciones nos pueden curar, nos puede salvar. El plato que gira y la aguja que
descansa sobre sus surcos son la medicina contra el olvido. La música… es la
vida.
sábado, marzo 30, 2013
LIVE IN 144: THE BLACK CROWES, LONDON 2013
Me alivia comprobar que la
reacción es la misma, que no hemos cambiado, y que el tiempo no es capaz de
marchitar ni destruir la expectación que nos crea un concierto llamado a ser
memorable minutos antes de que arranque. Llevas de pie un buen rato, en la
segunda fila, sabes que van a tardar un rato aún pero estás deseando que salgan
ya y se pongan a tocar. Cuando se dirigen a sus instrumentos y micrófonos les
gritas desde abajo, te saludan, aplaudes y ellos le meten caña. Ya lo sabías
pero te regodeas en tu certeza: The Black Crowes son una banda soberbia.
De vuelta en Londres. El HMV Forum
de Kentish Town se parece bastante al O2 Shepherd’s Bush Empire. Así que estás
como en casa. Y vuelven los cuervos, con el pelo algo más ralo y luciendo
algunas canas. Pero aún unos chavales sobre el escenario con sus vaqueros
gastados. Jackie Greene releva a Luther Dickinson, y se porta muy bien el
chaval. Esta vez faltan las chicas de los coros. Jealous again para abrir boca
y Jackie que se destapa, sobresaliente. La harmónica cabalgante de Hotel
Illness entra en cuarto lugar. No tarda Wiser time, Thorn in my pride aún se hace
esperar… ambas son herederas del Free bird de los Skynyrd, alargadas hasta el éxtasis,
vibrantes, los pelos de punta. Remedy… qué decir joder… que Chris se deja la
garganta y tú brincas colocado entre la gente. Hard to handle y Hush hermanadas
magistralmente antes del bis. Versiones de Traffic y Little Feat para cerrar. Todo
glorioso. Esto es rock and roll en carne viva. Benditos cuervos.
jueves, marzo 28, 2013
VOLUME ONE 288: POOR MOON (HIS GOLDEN MESSENGER)

Las ‘biblias’ musicales me siguen dando a conocer nuevos sonidos melodiosos. Ahora parten de MC Taylor y Scott Hirsch, dos jóvenes salidos de la ya difunta banda The Court and Spark y reencontrados en His Golden Messenger. Uuuh, me dejo acariciar flotante entre las pistas tranquilas que tan bien suenan en Poor moon (Tompkins Square, 2012). Hay chispas de la comunidad Laurel Canyon, trazos que recuerdan a Jonathan Wilson, un poco de esa profundidad diáfana de Bill Callahan, aunque aquí se deja notar más el gusto por la noche abierta, y los grillos y otras criaturas de la oscuridad suenan entre algunos temas. El andamiaje sonoro de este disco es impecable, con cuerdas limpísimas que se entienden de fábula y un par de violines excepcionales invitados a la fiesta. Y canciones fantásticas como Blue country mystic, Drummer down o Jesus shot me in the head.
Nota:
8/10
domingo, marzo 24, 2013
LIVE IN 143: MIS MÚSICOS
Desde este rincón apartado en el
planeta rindo un humilde tributo a la segunda fila. A toda una vasta y
extraordinaria legión de músicos de sesión sin los que no sería posible que los
discos nos deleitasen con su sonido. Tipos callados que saben sacar el mejor
discurso de la formación por la que pasan. Miembros estables de otras bandas
que liberan su espíritu errante para dejar su huella junto a la firma de
solistas. Productores que pasan al otro lado del cristal. Funcionarios del jazz
a sueldo imprescindibles para sus jefes. Músicos que hacen grandes los discos y
los directos de los artistas grandes.
Greg Leisz, Patrick Warren, Jay Bellerose, Jim Keltner, Charlie Sexton, Benmont Tench, Duck Dunn, Joey Waronker, Matt Chamberlain, Jon Brion, Tony Garnier, David Piltch, Larry Taylor, Augie Meyers, Eric Heywood, Steve Cropper, Jennifer Condos, Chris Bruce, Buddy Miller, Marc Ribot, Doyle Bramhall, Bucky Baxter...
Un abrazo a todos ellos. Y a tantos y tantos más que se entregan a la música por allá y por aquí.
viernes, marzo 22, 2013
BONUS TRACK 111: STILL BILL (BILL WITHERS)
Para
acompañar el gusto refrescante que deja Rodriguez, Bill Withers es una elección
ideal. Contemporáneos de una época convulsa, ambos pasaron por el mismo sello
pero tuvieron desigual fortuna. Rodriguez escondió la voz y la cabeza, renunció
a la música y fue redescubierto más de dos décadas después, mientras Withers
mantuvo un digno y más que modesto éxito y reconocimiento a lo largo de los
años. Still Bill (1972) es su segundo álbum. Magnífico. Contiene dos de sus
éxitos aún perdurables y que con frecuencia repescan las películas o los anuncios,
Lean on me y Use me. Junto al resto del repertorio forman un disco de rock-soul
de perfil acústico de una solidez aplastante, completísimo, adornado con
brochazos funk emparentados con el sonido compacto de los Booker T & The MG’s,
todo cubierto por la voz fina y expresiva de Bill Withers (ahí lo tienes en la imagen, tan imponente, como si vistiera la ropa de faena de Dexter Morgan...)
jueves, marzo 21, 2013
GREATEST HITS 143: I’M ON FIRE (HEATHER NOVA)
Sobre algunas canciones debería caer un castigo divino cuando una versión estropea su virtud y espíritu originales. I’m on fire es una de ellas. La seductora insinuación con que la canta Bruce Springsteen merece que quien se atreva a reinterpretarla alcance al menos la misma altura y sugiera idénticas emociones. Heather Nova lo consigue. A mediados de los noventa la descubrí en el soundtrack de Strange days y me gustan las pocas cosas que he escuchado de ella. Me encanta la noche tórrida que dibuja el boss cuando la canta. También el mimo que emplea Heather para invitarnos a una velada ardiente.
Para
Kimiko Choromiko
Oye pequeña
¿está tu padre en casa? / Él se ha ido y te ha dejado sola / Tengo un mal deseo
/ Estoy ardiendo // Ahora dime, nena, si él es bueno contigo / Si puede hacerte
las cosas que te hago yo / Puedo ponerte a cien / Estoy ardiendo // A veces es
como si alguien empuñara un cuchillo, nena, / afilado y fino, y abriera un
valle de seis pulgadas / en el centro de mi alma // Por la noche me despierto
entre sábanas empapadas / y un tren de mercancías cruza mi cabeza / Sólo tú
puedes calmar mi deseo / Estoy ardiendo
lunes, marzo 18, 2013
VOLUME TWO 61: LEONARD COHEN

Cada año leo la biografía de algún músico, no necesariamente la de uno de mis favoritos. Me gusta conocer sus métodos creativos, el entorno en que compuso sus canciones o el efecto que produjeron sus álbumes. Y sus frivolidades y escándalos, la historia rosa, si la tiene. Me gusta escuchar al mismo tiempo sus discos, seguir y comprender la evolución de su obra. Este año el elegido ha sido Leonard Cohen, después de recibir como regalo las 700 páginas de I’m your man, escrito por Sylvie Simmons. Antes y después de su lectura llego a la misma conclusión: Cohen es uno de los músicos más sobrevalorados que hay.
Sus canciones
son casi siempre mejores cuando las interpretan otros autores. Porque la suya
es una voz cansina y distante, de una languidez exasperante al comienzo de su
carrera y de una gravedad fatigosa al final. Salvaría solo tres de sus doce
discos (directos y colecciones al margen): Various positions (1985), The future
(1992) y Old ideas (2012). Y alguna canción aislada. No sintonizo con la fría imagen
de autor respetable que desprende ni con la profundidad reflexiva de su poesía.
Poeta y
novelista antes que músico tardío, entró en los estudios a las órdenes del
productor Bob Johnston. Sus primeras obras, casi desnudas de instrumentos, me
resultan soporíferas a pesar de su par de buenas canciones. El álbum que le
produjo Phil Spector, Death of a ladies’ man (1979), es vergonzoso. Hasta
mediados de los ochenta es “deprimente y deprimido” (cito a Rolling Stone),
después parece abrazar el optimismo al experimentar con teclados y
sintetizadores y darle más claridad a sus coros femeninos. El éxito que le
acompañó (también tardío y mucho mayor en Europa que en USA) se transformó en
reverencia.
Muchas mujeres
pasaron por sus brazos, ninguna lo bastante para durar eternamente. Se entregó
a la meditación zen y se aisló del mundo cuando quiso, en un monasterio de una
montaña, en la reclusión de una cabaña. Una de sus agentes saqueó sus cuentas y
lo dejó sin blanca. Volvió a la carretera para tener con qué vivir y recuperar
la dignidad, ya con setenta y tantos años. Entonces se hicieron incontables los
homenajes, medallas, espectáculos y producciones musicales, libros, premios, espacios
de honor en pasillos de fama… Yo, después de la lectura agradable de una
biografía bien escrita en la que acabo por cogerle cariño al personaje, paso
pronto la página y me propongo no volver a escuchar a Cohen en mucho tiempo.
miércoles, marzo 13, 2013
BONUS TRACK 110: EMOTIONAL RESCUE (THE ROLLING STONES)
Volvemos
a los Stones, una cita viciosa pero nunca desaconsejable. De entre sus discos más
arrinconados y a veces peor valorados, alguno merecería otra suerte y mejor
prensa. Le pasa a Emotional rescue (1980), cierto, un trabajo de los que se
olvidan al repasar la carrera, aunque contiene detalles agradecidos. En su
contra juega quizá la falta de canciones reconocibles y la repetición de esquemas,
pero a su favor tiene ese oficio gamberro que les sale de memoria y la
inspiración lúcida de sus líderes. La banda venía del fantástico Some girls y ya
preparaba el no menos estupendo Tattoo you. En medio retomó ritmos bailables
sin olvidar su fabricación rockera y algún capricho reagge por cortesía de
Richards. Funciona mejor la primera opción (Dance pt.1, Emotional rescue, ambas
con un esponjoso y seductor bajo de Bill Wyman) que las más mecánicas fórmulas
marca de la casa. Pero aún se disfruta.
martes, marzo 12, 2013
TRES DISCOS
Hace tiempo compraba al menos un disco a la semana, a veces alguno más. Con toda la calma del mundo le dedicaba una hora de concentrada escucha que ahora se resiste a presentárseme. Ahora son contados los discos que me llevo a casa al mes pasando por caja. Conservo al menos el gusto esporádico de buscar en las estanterías de las tiendas y hacer precisas selecciones sin renunciar, por supuesto, al placer de tener música al precio más barato. Solo cuando viajo entonces lleno la bolsa de golpe, si es posible con álbumes que por aquí no sea fácil tener al alcance. Me alegra saber al menos que mañana tres personas de una misma planta, de la misma oficina, casi de la misma mesa de trabajo, van a dejarse sus 15 o 16 euros en un disco nuevo en el mercado. Porque no es un disco cualquiera. Lo van a palpar con mimo, navegar por sus imágenes, detenerse en sus palabras, recrearse en su diseño y perderse en su música. Yo por lo menos. Alguna rutina perdida se transforma mucho más tarde, como si fuera un sueño, en un hecho milagroso.
viernes, marzo 08, 2013
VOLUME TWO 60: RODRIGUEZ

Searching for Sugar Man es un documental dirigido por Malik Bendjelloul que ganó este año el Oscar. El Sugar Man del título es Sixto Rodriguez. Rodriguez, a secas, fue un músico de Detroit que grabó dos fantásticos discos de folk rock con aires psicodélicos a comienzos de los años setenta y renunció después a la música, desapareció prácticamente del mapa. Se llegó a decir que se había suicidado tras un concierto. El film, con un tono melancólico y cariñoso, explora la figura de Rodriguez, sus grabaciones en Detroit y Londres, el impacto que produjeron en Sudáfrica, el único lugar donde su música triunfó, y su posterior redescubrimiento, cuando admiradores de su música lo localizaron a las afueras de su ciudad. Había estudiado, trabajado en la construcción y cuidado de su familia. Le convencieron para que viajase a Sudáfrica y volviese a interpretar sus canciones en vivo. Lo hizo varias veces desde entonces. Sigue llevando una vida tranquila en Detroit, es un anónimo para sus vecinos, el prototipo de un artista de culto cuyo valor es injustamente enterrado. O casi.
Hace
unos años di con el primero de sus discos, Cold fact (1970). Y ahora localizo
el segundo, Coming from reality (1971). Se reeditaron hace poco y tienen
material extra. Sus bellas canciones, su voz elegante y cristalina y el espíritu agradable
que la envuelve conducen a Donovan, a Don McLean, a Harry Nilsson y a Bob Dylan. Rodriguez
tiene una magia inusual, misteriosa y a la vez cercana, delicada. Descubrid a
este músico enigmático, lo merece, a este juglar entre tinieblas, y
disfrutadlo. Nunca es tarde para encontrar tesoros. Nunca es tarde para la música
vieja pero renovada. Nunca es tarde.
martes, marzo 05, 2013
VOLUME ONE 287: THE NEXT DAY (DAVID BOWIE)
Ante
todo, tomemos a Bowie como modelo de lo que tiene que ser un regreso a escena
como dios manda. Que tomen ejemplo quienes tardan varios años, décadas incluso,
en romper su silencio con nuevos trabajos totalmente planos, previsibles y
olvidables. O en quienes invierten otros muchos años en darle forma a un disco
nuevo que promete ser el no va más y como poco es algo parecido a bien menos.
Diez años después de su último disco de estudio y tras rumores varios sobre la
delicadeza de su salud, David Bowie está de vuelta. The next day (Columbia,
2013) estará a la venta el próximo martes.
Siempre
avanzó un paso por delante, jugando con los géneros o desfigurando estilos,
adornándolos a un antojo innovador y coherente. Los demás le siguieron, él no
fue a clase pero creó escuela. Marcó tendencias y creó imágenes. Con mayor o
menor fortuna. Y con The next day mantiene un escrupuloso rigor a su propia
identidad. No ofrece nada nuevo, pero sí algo distinto, una creatividad única,
como nadie, o muy pocos, consiguen en estos tiempos. Se disfraza de sí mismo en
otras décadas pero sin despojarse de sus nuevas vestimentas. Como antes pero a
día de hoy, nada caduco ni fuera de lugar, sino muy fresco. El regreso de Bowie , oculto en la portada en la imagen del álbum Heroes tras una simple lámina blanca, es una celebración altamente disfrutable.
Temazos hay unos cuantos: The stars (are out tonight), Love is lost,
Boss of me, You feel so lonely you could die. Unos suenan a lo mejor de los setenta, otros a lo
mejor de los ochenta. Crujen guitarras musculosas, teclados agresivos, saxos sinuosos
y electrizantes juegos de sonidos. Tony Visconti, su mejor aliado, se marca una
producción traviesa y preciosista. Pongamos como reparo que se hace un poco
largo pese a no tener nada de desperdicio. Yo me lo paso muy bien escuchándolo
y me voy a atrever a repasar estos días sus discos que menos me gustan.
Me
gustaría que U2, por ejemplo, retornasen pronto al estudio y que, como Bowie
con The next day, demostrasen que algo de su brillantez pasada aún perdura, que
están del todo vivos y siguen extrayendo de su música algo de grandeza.
sábado, marzo 02, 2013
VOLUME ONE 286: DELANTERA MÍTICA (QUIQUE GONZÁLEZ)
Reconozco que encaro con la misma pereza dedicar unas pocas líneas a Quique González que escuchar su nuevo trabajo. Aún guardo cierto cariño por las buenas canciones de sus primeros discos, que se me antojan ya muy lejanos, y eso, de algún modo, parece obligarme a hacerle un pequeño hueco de nuevo aunque considere que ya nada de lo que compone me dice algo. Y eso es lo grave, o lo triste, no decir nada. Delantera mítica (Varsovia, 2013) suena bien, muy americano, está muy bien grabado, de nuevo en Nashville a las órdenes de Brad Jones y con irreprochables músicos norteamericanos de sesión y gira. Fraseos que parecen firmes pero estribillos blandos, chirriante ambiente de madrugada con estética de aislados perdedores. Y la misma voz apelmazada en un conjunto que pierde la uniformidad. Tres o cuatro temas aprovechables, pero a medida que el disco avanza se va apagando, apagando, hasta una versión final de Is your love in vain? que... pues eso, que tampoco dice nada.
Nota: 5/10
martes, febrero 26, 2013
LIVE IN 142: BOWIE’S GREAT / THE STARS (ARE OUT TONIGHT)
Ya falta menos, enseguida estará entre nosotros retornado de su retiro. Se hace ver a ráfagas mientras, ha puesto en marcha el ventilador para hacernos creer que actuará en vivo o saldrá de gira. Hace un mes deslizó su primer single, un tema sombrío y melancólico. Ahora comparte más música, más viva, vitamínica. The stars (are out tonight). Sonará en The next day. Las imágenes nos introducen en lo que parece el arranque de un film, un par de escenas domésticas, pero todo se transforma y la historia (también nosotros) damos un salto a una atmósfera más turbia, como si David Lynch estuviera tras su diseño. Un temazo. Tremendo. Genial. Bowie ha vuelto a lo grande.
domingo, febrero 24, 2013
EXPERIENCIA Y TOLERANCIA
Llegados a este punto siento el incómodo hormigueo de preguntarme si mis oídos o mi sentido común acogen con tolerancia las tropelías musicales. Dos ejemplos. Uno. No le encuentro la gracia a que a la sordidez rítmica de Queens of the Stone Age le siga el frescor nostálgico e irreal del Be my baby de las Ronettes… claro que solo yo entre la audiencia, además de un pincha que se pasea bien erguido por las cabinas de unos cuantos garitos de la ciudad, le presto atención a lo que suena mientras apuro mi consumición. Dos. Aquel templo en el que esos mismos oídos perdieron la inocencia hace bastantes años le cede los altavoces, cuando la sesión del fin de semana se acerca al cierre, a The final countdown de Europe sin que ninguna melena rizada se arrime ya a la madera de la barra. O pongo el grito en el cielo o emprendo el abandono con sigilo e indignación. Quizá la edad y las experiencias (o el consumo torrencial de música) me aconsejen reposar los huesos en el sillón con una formación de jazz y un libro abierto como compañías.
Hoy se entregan los Oscar. En otro tiempo no faltaba a la cita de pasar la madrugada en repetidas y también diversas compañías disfrutando con refrescos y palomitas y siguiendo el estado de las quinielas entre risas y bromas. Esta vez no he hecho ni quiniela. No me importa en absoluto quién gane, quién salga a presentar, quién se ponga a cantar, quién comience a llorar. He visto cinco de las nueve películas nominadas, dos me gustan bastante, ninguna me conmueve o ilusiona. Quizá la edad y las experiencias…
miércoles, febrero 20, 2013
BONUS TRACK 109: THE ANIMAL YEARS (JOSH RITTER)
Como él hay demasiados, y solo unos pocos plantan su nombre en más de un disco que cruza fronteras. Criado en una aburrida ciudad de Idaho, pasa el tiempo escuchando música, descubre a pioneros y bardos de otras décadas. Recién graduado, se marcha a Europa a estudiar música tradicional. Regresa de Escocia y el hogar se le queda pequeño. Viaja a Nueva York y a Boston, trabaja donde puede sin olvidar la música. Se graba el primer disco, luego el segundo por 1.000 dólares. Le escuchan en los bares, en la radio, hace amigos. Gusta. Sale de gira. Sigue tocando. Ahora tiene banda, la Royal City Band, y un bagaje de ocho álbumes y un par de directos… Me recomendaron a Josh Ritter hace tiempo y pasé por un disco suyo sin que me dejara recuerdo. Los que vinieron después dejaron mejor huella. Me faltan algunos por escuchar, pero mientras me quedo con este. The animal years, el cuarto de su carrera, cosecha de 2006. Canciones bien trabajadas, sentimiento controlado. Un cantautor americano al que acudir a menudo, en el que no perder la confianza, como tantos otros.
sábado, febrero 16, 2013
VOLUME TWO 59: YO LA TENGO
Cuando llevas
mucha música en la sangre y confías en el radar de tu oído, sueles saber por dónde
van los tiros al tratar de identificar aquello que escuchas por primera vez y no
sabes de qué o quién se trata. Distingues una voz o un sonido, intuyes que es
alguien que escuchaste otras veces pero del que no tienes ningún disco o no te
produjo ningún efecto especial, y más temprano que tarde das en el clavo. Con Yo
la Tengo en cambio nunca acierto. Conozco varios discos y no hay manera de que
sepa que son ellos quienes suenan cuando pincho uno nuevo. Aunque se vuelvan a
poner pesaditos con sus distorsiones cósmicas y sigan cantando en bajito y para
su ombligo, como si el resto del mundo no fuera con ellos. Fade, su último
trabajo, es buena excusa para mencionar a este trío de New Jersey en este blog,
que no es común.
Raro es
el crítico de prensa británica al que no le gusta Yo la Tengo. Rara es la reseña
que no baja de las cuatro estrellas incluso en sus horas más bajas. Raro es
también el gafapastas que no presume de excitarse con sus álbumes más insufribles.
Se puede decir que la banda es como un género en sí misma y que cualquier nuevo
grupito surgido de Brooklyn o de los suburbios de una ciudad industrial del
Medio Oeste americano con tendencia a cautivar a 'freakis' de su entorno o a 'indies'
con presunciones suena a Yo la Tengo. Llevan mucho tiempo en esto, desde
mediados de los ochenta, con quince discos, bandas sonoras en el cine independiente
y unas cuantas rarezas y caras B. Sus discos más aclamados siguen sin decirme
nada, pero sus tres últimos, desde 2006, sí me gustan bastante. Fade es buena
compañía, sin duda.
jueves, febrero 14, 2013
VOLUME ONE 285: PUSH THE SKY AWAY (NICK CAVE & THE BAD SEEDS)
Tengo que
reconocer que este tipo es especial. No comulgo con su credo pero admito que me
seduce con su mensaje, con su presencia, el misterio obtuso de su música. A mi
alrededor lo he oído ensalzar demasiado y aún me contengo, no encumbro en
absoluto su díptico Abattoir/Lyre de hace más de media década, prefiero el
gamberrismo explosivo de su posterior Dig Lazarus dig! y me quedo tan
tranquilo. Me aburren muchas obras anteriores, alguna me gusta lo justo… pero,
como digo, Nick Cave no es un tipo cualquiera, es un tío que impone, que me
asusta y que respeto, faltaría más.
Vuelve
este año en su versión más pausada, una bestia sin furia, con un álbum que transpira
enigmas y curvas, evasión y calma. Se grabó en una mansión del sur de Francia. Allí
se llevó el australiano que vive en Brighton a sus secuaces. Push the sky away (Bad
Seeds Ltd, 2013) tiene tres temazos antológicos (We no who U R, Jubilee Street
y Higgs Boson blues… toma ya, un blues apabullante al incomprensible bosón de
Higgs) y otros seis cortes de vicio. Lo termino y necesito volver a entrar en él,
pincharme al menos una de esas tres canciones. Eso no lo consigue un tipo
cualquiera. Escuchadlo tranquilos, de corrido, con la luz apagada o los ojos
cerrados, meteos en su atmósfera flotante, quizá el cielo os permita el paso.
Nota:
8/10
sábado, febrero 09, 2013
GREATEST HITS 142: HEROES (DAVID BOWIE)
Algunas canciones
piden aire, viento en la frente. Te animan a correr y a gritar. A subirles tan
alto el volumen que no puedas oírte cantar. A veces una película te lo muestra
muy bien: con un chico guapo o una chica bonita con medio cuerpo fuera de la
capota de una furgoneta cruzando un túnel por la noche. La música, entonces,
regala la libertad.
viernes, febrero 08, 2013
PUZZLE TIME
En la última semana he recuperado una distracción de los sábados de mi infancia que se ha transformado en un placer auténtico: hacer un puzzle. Mil piezas formando una imagen, una pintura de Eugeny Lushpin, una estampa de una calle de una ciudad que parece San Francisco al anochecer. En los fragmentos de unos pocos días y noches, a veces hasta avanzada la madrugada y siempre a cuatro manos, me he dejado la vista, la espalda, el cuello y la cintura en la tarea paciente y minuciosa de armar un puzzle. La agudeza visual, la atención al detalle y la intuición tienen que combinarse sin prisas. Con unas gotas justas de cada una se revive el placer pequeño pero completo de celebrar cómo encajan las piezas y cobra vida la esquina, el lateral o el centro del cuadro. Listo para enmarcar.
lunes, febrero 04, 2013
GREATEST HITS 141: FAST TRAIN (VAN MORRISON)
La semana me recibe con una de sus canciones. Sé que está en uno de sus últimos discos, no recuerdo el título. Y luego otra, y después una más antigua. Todas suenan muy bien. Bueno, me digo, así se agradece empezar el lunes, mientras revuelvo el café antes de llegar las páginas nacionales en los periódicos, a las de economía, a las deportivas… a la triste actualidad. Podría haber escogido aquí cualquier otra de sus canciones, pero no quiero desaprovechar la ocasión de colgar esta imagen que decora uno de sus mejores discos, la invitación a un paraíso.
sábado, febrero 02, 2013
SOUNDTRACK 125: HITCHCOCK
Me dejo
llevar por la euforia. El cine es capaz de darme un meneo emocionante como
estos, sí señor, sobre todo cuando refleja su propia magia y grandeza. Desde
que vi Hitchcock, la película. Termina el film, te conmueves, echas una
carcajada, una lagrimita incluso, y te abrazas a todos esos momentos en los que
gritas muy fuerte que no hay nada tan maravilloso como el cine.
La vida
de Alfred Hitchcock es tan interesante como sus películas. Y Hitchcock, el film
estrenado estos días con un sensacional Anthony Hopkins en el cuerpo y el alma
del genial director, no pretende contar la vida de Hitchcock sino cómo se
originó su obra maestra Psicosis. Sin embargo, en los apuntes concisos sobre su
personalidad, en los trazos breves pero precisos de sus vicios, debilidades,
fobias o arrebatos, en su relación peculiar y trascendental con su esposa Alma
(perfecta Helen Mirren), y en los episodios que describen la preparación y el
rodaje de Psicosis nos encontramos con un retrato entrañable de su propia vida.
No hace falta más. Lo que hay en 90 minutos es más que suficiente. Esa imagen
del maestro con la que juega con mucho talento y cariño el director Sacha
Gervasi ensalza la figura portentosa de este artista único y su irrepetible
huella en la historia del cine.
Todavía
hoy pienso que no hay ninguna otra película que me produzca el mismo miedo que Psicosis.
Y esa angustia disfrutable se la debo a Hitchcock.
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