miércoles, febrero 23, 2011

VOLUME ONE 233: BLESSED (LUCINDA WILLIAMS)

Mejor de lo que esperaba. Porque lo temía. Te quedas casi siempre con la huella más reciente, y la de su anterior trabajo era seca, baja, olvidable… por eso prefiero olvidar el título del disco, aunque lo comenté por aquí hace nada. Blessed (Lost Highway, 2011) es un buen disco de Lucinda Williams, lejos de Essence o West, pero bonito, tierno y también lleno de claroscuros.

Primero lo que no me gusta, lo que despierta mis resoplidos o suspiros más bien. Que la chica (señora) sigue apesadumbrada, con ese discurso cansado y mustio, herido de tantos combates emocionales. En ocasiones adormece el disco, como después del enchufado primer corte con la discreta aparición del segundo y justo en la despedida, con otras dos piezas, rugosa la penúltima y frágil la última, que invitan a meterse en cama.

¿Qué me gusta? Que el conjunto, aunque con tendencia al reposo crepuscular, tiene brío. Hay buenos músicos, buenas interpretaciones, sensibilidad y autenticidad en esa puesta en escena. Y el disco contiene tres temazos: Seeing black, Blessed y Convince me. Tres temazos, repito.

Nota: 7/10

lunes, febrero 21, 2011

GRIS


No solo el cielo es gris, sino lo que descansa bajo su mirada. Lo es cuando llueve y cuando no, a cada paso, en invierno y en verano, cuando la compañía es próxima o cuando no hay compañía. Este país es gris a cualquier hora y cuando el sol asoma por entre las nubes un par de minutos parece que va a obrar un milagro. Las flores son grises, el mar, los árboles, las gentes, hasta la belleza, irresistible y pasajera, es fría y gris. Lo malo es que el gris se contagia, y quizá todo y todos nos estamos volviendo demasiado grises.

jueves, febrero 17, 2011

BONUS TRACK 89: ESSENCE (LUCINDA WILLIAMS)

Como a PJ, a Lucinda, también a punto de enseñarnos su nuevo material, también la temo. Me gustaría no tener esta sensación encima, pero quizá el desmedido exceso de bendiciones que esta mujer recibe en los últimos años a mí me ha hecho bajarla de las alturas para que no coja vértigo. Su anterior trabajo, Little Honey, era simplemente pesado, sobrecargado de minutos y de canciones. Así que he sentido la necesidad de meterme antes Essence en el cuerpo.

Es su obra maestra. Han pasado unos cuantos años desde la última vez que me dejé encantar por sus limpios sonidos de principio a fin, y ahora he podido comprobar cómo la magia y las relajantes sensaciones que este fantástico disco desprenden no se han perdido. No hay señales de desgaste, cuánto me alegro. Yo me alío con los que prefieren Essence a Car wheels on a gravel road (cuya escucha también muy reciente me produjo menos euforia, qué le vamos a hacer). Essence es un diamante en bruto para lucir en noches tranquillas y estrelladas, con la capota del coche descubierta y la brisa del verano agitando el cabello. En silencio mejor. La sesión de besos y todo tipo de cariños que llegue luego.

Ahí están Charlie Sexton, Tony Garnier, Bo Ramsey o Jim Keltner; y Gary Louris, Jim Lauderdale y Ryan Adams como invitados; y una Lucinda Williams más inmensa que nunca, cronista musical del desencanto, firmante de la banda sonora de la desesperanza, la soledad y el abandono, la rutina. Lo transmite su voz arrastrada y melancólica y la música afligida pero hermosa que la cubre. Esta obra es una maravilla, con sus paisajes reposados y los infinitos matices de sus guitarras, que se entrecruzan en esa parte central que componen los temas Out of touch, Are you down y Essence y que se expande contagiosamente por todo el robusto y a la vez delicado cuerpo del disco. Esperamos Blessed, mientras.

miércoles, febrero 16, 2011

LIVE IN 103: ISOBEL & MARK (O2 SHEPHERD’S BUSH EMPIRE, LONDRES)

Ya no necesitaba saldar cuentas pendientes; en mayo me planté a dos metros de Mark Lanegan en la Capitol de Santiago para verle sacar de sus entrañas, con el único apoyo de un guitarrista, algunos de sus mejores temas. Hoy he vuelto a ponerme cerca, un par de metros más atrás, para contemplar a este huraño y tosco tipo vestido de negro, pero ahora acompañado con una banda, la que cubre últimamente su voz profunda y los angelicales susurros de Isobel Campbell. En Shepherd’s Bush Empire, cuyo público es admirable, callado y respetuoso en lo que dura cada canción. Una gozada.


Porque la música de Isobel y Mark demanda ese silencio que hasta conmueve. Contiene el poder de evocación que transmite la fascinación de algunos fotógrafos o directores de cine cuando retratan la carretera, las carreteras americanas. A mí me pasó, me dejé llevar. En la hora y media que duró la actuación cerré los ojos en cada tema para encontrarle una pintura, una escena de una película, un capítulo de una novela, y me salieron tantas imágenes, situaciones y ambientes que perdí la cuenta: un amanecer resacoso, la ropa en los tendales de una pradera, botellas vacías de licor en el asiento trasero de un coche, un tugurio maloliente, el viento que agita el cabello de una mujer que saca su cabeza por la ventanilla, el desierto callado, una pelea en un garito, Arkansas, California, Texas, Dakota…


Música impecable, calmada, sedante, delicada, preciosa. Escogieron los mejores temas de los tres álbumes que tienen. Back burner, por ejemplo, sonó colosal. O Come undown. O Sally, don’t you cry. O ese regalito que es Eyes of green (lástima que no vaya más allá de esos dos minutos escasos). O Get behind me, el único momento en el que los músicos se desataron un poco. Vamos a ponerle un pero a la noche. La pareja es muy fría. De Lanegan ya suponía que no iba a volver a abrir la boca más que para cantar. Ella también. Mira al hombre de vez en cuando con una sonrisa temerosa. Él ni se inmuta. Bueno sí, lo hizo un par de veces. Le costó sonreír, sí. Ni gracias dijeron. Adiós con la mano. Uno de los excelentes guitarristas nos sacó una foto al público desde el centro del escenario en la despedida. “Thanks”. Éste sí habló.

sábado, febrero 12, 2011

GREATEST HITS 104: WHAT I AM (EDIE BRICKELL & THE NEW BOHEMIANS)


Guaaau! La de tiempo que hacía que no escuchaba esta canción. No sé, la verdad, cuál es la razón por la que he vuelto a ella. ¿Lo que sugiere el título, quizá? Nunca se me ha olvidado el nombre de esta chica, Edie Brickell, ni el de su grupo, The New Bohemians. Se me puso delante interpretando una versión de A hard rain’s gonna fall en la película Nacido el 4 de julio y poco después descubrí esta canción, su videoclip y su primer disco, Shooting rubberbands at the stars. Estamos en 1989. Por fin se consumía esta década, que tantas penurias musicales nos dejó. El disco es majo, resiste bien los años, ahora que lo he desempolvado. Se abre con este tema maravilloso, What I am, donde todo es adicción: el bajo zigzagueante, el punteo acuoso entre estrofas, el estribillo pegadizo, esta chica tan mona con su belleza de andar por casa. Edie sigue cantando, no mucho. Tengo que seguirle de nuevo el rastro.

VOLUME ONE 232: LET ENGLAND SHAKE (PJ HARVEY)

Afronté con miedo un nuevo encuentro con PJ Harvey, después de que sus dos últimos álbumes, bien recibidos en su día por la crítica, no sólo me defraudaran, sino que hiciesen que perdiese la confianza en esta mujer. Tampoco la tuve hace bastante tiempo, cuando todo el mundo se deshacía en elogios hacia sus dos primeros discos, Dry y Rid of me, de los que advertí sus méritos más tarde reconociendo haberme sentido un tanto obtuso hacia su música. El caso es que ahora Polly Jean está de vuelta con un trabajo raro, de esos que te producen un hormigueo incesante tras la primera escucha pero te obligan a volver a ellos de inmediato porque crees haber percibido algo más valioso de lo que parece. Let England shake (Vagrant, 2011) tiene esa condición, no sé si virtud o no, y necesitas rascarte para aliviar ese picor.


PJ se afana en dotar a su disco de una intención conceptual al describir y reflexionar sobre su país, Inglaterra. No he entrado en las letras, más que nada porque la extravagante música que las acompaña y envuelve me ha cautivado más. La autora recupera la aspereza austera de sus guitarras, aunque silenciadas, apoyadas en templadas percusiones y algunas filigranas sonoras desconcertantes. Lo que uno halla en Let England shake no lo asocia con nada de lo que PJ ha firmado antes. Esquivo, hechizante y también defectuoso, al menos este disco me reconcilia con su responsable.

Nota: 7/10

martes, febrero 08, 2011

BONUS TRACK 88: PLASTIC ONO BAND / McCARTNEY / BEAUCOUPS DE BLUES / ALL THINGS MUST PASS (JOHN, PAUL, RINGO & GEORGE)

El 8 de mayo de 1970 fue publicado el último álbum de The Beatles, Let it be. La banda, resquebrajada desde hacía meses, se disolvió ese año. Sus cuatro miembros ya habían trabajado en proyectos en solitario antes de esa fecha, empezando a dar forma así a la carrera que desarrollarían durante los años siguientes fuera del mítico grupo que los había convertido en celebridades e iconos desde 1963. Paul McCartney había utilizado ya su apellido para titular su primer disco un mes antes. Ringo Starr escogió marzo y septiembre para ofrecer una doble ración de su creatividad al margen de la banda con sendos discos. En noviembre, vio la luz el acertadamente titulado All things must pass, de George Harrison, que ya tenía dos discos anteriores. Un mes después, John Lennon firmó Plastic Ono Band, pleno trabajo de identidad que sucedió a pobres experimentos musicales junto a su pareja.


En 1970, los cuatro ex Beatles tenían sus propios discos e incluso algunos se ayudaron a otros colaborando en cada trabajo. En los años siguientes, y separados por la distancia, volverían a coincidir cada cual con su nuevo álbum en el mercado. Pero vamos a detenernos de momento en aquel año. Lo que rondaba por la cabeza de cada Beatle era material bruto de primera calidad. Habían cerrado la discografía en conjunto de manera magistral con Abbey Road y Let it be, pero sus miembros cultivaron sus propias inquietudes musicales con el único deseo de pasar página y no volver a mirar atrás. Y así fue. Lo que no podía continuar, allí se quedó. Simplemente. Otros resistieron sin recurrir al divorcio. Por fortuna, el talento compositivo de los Fab Four, brillante especialmente desde su álbum Revolver, se desarrolló con la misma intensidad de manera individual en los años setenta.

Porque mientras se consumían las cenizas de The Beatles, cada componente demostró a su manera que todavía podía seguir ardiendo. Lennon lo hizo con el soberbio Plastic Ono Band, disco empapado de esquizofrenia, ora agresivo ora meditativo, rugoso y delicado, con el gran tema que es God como prefacio del hermoso lamento por su madre muerta. McCartney se enclaustró una temporada en su casa, donde ayudado por su esposa se encargó de toda la música de su McCartney, atractivo y variopinto, con varias piezas de pura esencia beatle. Un versátil Ringo se transformó en vaquero americano, cual Gram Parsons con acento británico, en el sorprendente pero irregular Beaucoups de Blues, guiño a unas preferencias que poco se podían esperar de él. Y Harrison firmó su gran obra maestra, All things must pass, tierno y melancólico, con sus preciosas canciones que recrean lo mejor de su cosecha con la banda y sus agitadas jams.


Poco hubo que reprochar a cada uno en los años siguientes, aunque tampoco fueron inmunes a los altibajos creativos y se deslizaron por algún que otro breve periodo oscuro. Fueron tan buenos juntos como separados, ninguno se echó a perder, aunque todas las cosas cambiaran.

domingo, febrero 06, 2011

SOUNDTRACK 104: THIS IS ENGLAND ‘86

Volvamos al pasado por un momento, cuatro capítulos nada más, poco más de tres horas en total. Yo estaba en casa, en España, coleccionando los cromos del Mundial de México 86, libre de las preocupaciones que más tarde trae la madurez. Inglaterra iba a enfrentarse a Argentina en un partido histórico y legendario, el de la mano de Dios, el Pelusa como rey del engaño y su remate travieso burlando al portero Peter Shilton, al árbitro y a todo dios, de paso. Toda Inglaterra bramó de furia contra la trampa, contra Diego, desde entonces enemigo de la patria. Con aquella jugada vista a través de la televisión termina esta magnífica miniserie inglesa creada por el director Shane Meadows, autor de unas cuantas destacables películas: Dead man’s shoes, Somers Town y This is England, la pre-historia que la serie This is England ’86 continúa tres años después.

Son los mismos personajes, más crecidos claro, aunque igualmente estancados en una gris ciudad de las Midlands y en un futuro sin esperanza. Presos de su triste entorno, de la mediocridad, el desánimo y el conformismo o la falta de perspectivas que les transmiten sus familias y amigos, estos adolescentes y jóvenes continúan indecisos, perdidos, se refugian en los excesos etílicos, el desmadre de las fiestas o las peleas callejeras, pero son víctimas de una incurable inmadurez y de los vicios más ancestrales. Meadows dirige dos capítulos, los dos últimos, cada uno con un par de escenas terriblemente crudas, dolorosas, tan repugnante una como catárquica otra. El cuerpo te queda mal. La vida es dura. En el 86 o ahora. In England or everywhere.

miércoles, febrero 02, 2011

GREATEST HITS 103: WISH YOU WERE HERE (PINK FLOYD)

Bueno, todos y todas necesitamos oír música como ésta varias veces en nuestras vidas. Pasan los años y al escuchar esta canción, aunque nos hayamos olvidado de la letra o nunca le hayamos dado importancia, nos damos perfecta cuenta de que añoramos a alguien. Eso basta. O eres tú el que se acuerda o es alguien quien se acuerda de ti. Desde aquí, estos días deseo estar allí.


VOLUME ONE 231: THE DEEP FIELD (JOAN AS POLICE WOMAN)

A los discos que llevan la fecha de este año les estoy prestando una generosa atención. Más de una escucha (he llegado a la tercera) se ha merecido The deep field (PIAS, 2011), el tercer trabajo y el primero que me agrada de Joan Wasser, conocida como Joan as Police Woman. Ni es novata esta mujer ni simplona, porque entre sus créditos cosechados antes de lanzarse hace cuatro años a su producción en solitario figuran participaciones como violista para músicos como Elton John, Nathan Larson, Rufus Wainwright o Antony & The Johnsons. Le da al piano y a la guitarra también. Ha tenido sus bandas. Su voz limitada, en cambio, compensa cierta frialdad con sus registros susurrantes o relajados para tratar de convertir las canciones de lienzos climáticas.


Una de las más elogiables virtudes que tiene este disco es su nada artificiosa capacidad para trasladarnos a ambientes sugerentes. Action man nos conduce a esos thrillers urbanos de los setenta; Flash nos introduce en sórdidos clubes nocturnos; Run for love o Human condition, ayudadas de voces masculinas, nos meten en una envolvente persecución que ni Massive Attack ni desde luego Portishead hubieran conseguido orquestar. Y otros cuantos temas del resto del repertorio (sublime I was everyone para finalizar) es magnífico.

Nota: 8/10

sábado, enero 29, 2011

GREATEST HITS 102: ETERNAL LIFE (JEFF BUCKLEY)

Nos vamos haciendo mayores y no es necesario que nos lo recuerden. La edad no descansa para nadie ni para nada. Este blog mismo llega ahora a su post número 800. Va madurito ya el amigo, como veis. Y resiste. Como todos… espero. Jeff se quedó antes en mitad del camino y aún se echa de menos todo lo que no pudimos seguir escuchando de él. Tampoco hubo vida eterna para Buckley jr., pero nos dejó eternas canciones como ésta. Fue la primera que escuché este año, hace casi un mes, en la celebración de la primera noche de 2011 en el lugar en el que con más frecuencia nos juntamos unos amigos. Allí estaba el que la grabó para una selección de música habitual en el local. Luego llegaron más amigos y lo pasamos bien. De eso se trata. Yo sigo escuchando canciones.


BONUS TRACK 87: SOUL JOURNEY (GILLIAN WELCH)

Esta vez tardé en decidirme por escoger entre mi música para volver a un disco escuchado hace tiempo. Me apetece hacerlo para no descuidar las huellas de lo memorable. Y quizá porque cierta melancolía me visita estos días incluso recibiendo buenas noticias, me decidí por este Soul journey (Acony, 2003) de Gillian Welch, por lo mucho que me gusta ese color azul de la portada (también ‘blue’ es la melancolía), por el grato recuerdo que me había dejado entonces, cuando completé la discografía de esta sensible mujer campestre que desde entonces, con solo cuatro discos, ha estado bastante callada.


No hay más que verla, que parece salida de una granja, alejada del ruido y el vicio urbanos, acostumbrada a bañarse en los ríos o a cabalgar por las praderas, para imaginar que si esta chica hace música, en ella se escuchan apagados violines, dobros y guitarras dolientes. Tal cual. Antes de este álbum había firmado Time (The revelator), una sublime pieza de orfebrería acústica. Soul journey mantiene sus emocionantes violines, añade más ritmos, simples percusiones, algún teclado, y levanta un poco el ánimo pese a ese tono tristón tan habitual en Gillian Welch. Disco hermoso, un viaje del alma por exquisitas canciones como Look at Miss Ohio, Wayside/Back in time, One monkey o Wrecking ball para cerrar la sesión. Ideal para tiempos blues.

viernes, enero 28, 2011

LIVE IN 102: ANI DIFRANCO (O2 SHEPHERD’S BUSH EMPIRE, LONDON 2011)

A veces celebras un grato reencuentro, o de repente te das cuenta de que lo necesitabas. Como por ejemplo con una chica con la que tuviste algo durante un cierto tiempo; la vuelves a ver, os ponéis al día, recordáis viejos tiempos, malos y buenos recuerdos, y acabáis en el sofá o de nuevo en la cama, y luego vuestras vidas prosiguen por caminos separados. Yo me acabo de reencontrar con Ani Difranco. Cumplí con mis obligaciones y me lancé a la carrera para llegar a la hora en punto, con diez minutos de antelación. La esperé arriba pero muy cerca del escenario. La volví a ver. Y disfruté.


Ella sola y sus guitarras, a las que mima y maltrata al mismo tiempo, las pellizca y las mima, le cubren su menudo cuerpo, las levanta y las abraza. Ella sola llenó el teatro Shepherd’s Bush, de nuevo caluroso y con un público entregado que la recibió y despidió con ovaciones. Porque la mereció Anticipate en el arranque y Untouchable face en el ‘farewell’. Y Shameless, o Gravel, o Two little girls, o Both hands… y por mi parte, Smiling underneath o una versión demoledora de Which side are you on? que le cantó a Pete Seeger en su noventa cumpleaños y se trajo esta noche a Londres. La hora y media me supo a gloria.

Se bastó ella sola, Ani, para emocionar y hacer reír con sus palabras y sus bromas, su risa. Un carisma tierno que fluye por toda ella. Pequeña gran, grande Ani. Te conocí hace unos quince años, ¿recuerdas?, cuando me descubriste Dilate. Tenías siete discos antes y grabaste otros doce después. Prometes más este año. No te he perdido la pista, aunque te tenía olvidada. Pero ¡cuánto me alegro de volver a verte!

miércoles, enero 26, 2011

VOLUME ONE 230: GO-GO BOOTS (DRIVE-BY TRUCKERS)

No debería escribir sobre lo que no me gusta o me decepciona. Uno siempre se siente más satisfecho cuando recuerda y comparte la emoción de un gran momento o un bello descubrimiento. Y lo que no me gusta últimamente, entre tantas cosas a las que presto el mínimo de ociosa atención, es lo que aparece sin necesidad en este mundillo del rock, y es tanto… Pero perderé el tiempo por un instante tras la absurda reflexión de este enfermo de la música para regalar una simple advertencia sobre el último disco de Drive-By Truckers, el décimo. ¿Por qué ya tantos? Go-go boots (PIAS, 2011) no aporta nada en la carrera de esta buena banda que tuve el placer de presenciar hace unos cuantos años en un fantástico directo en Gijón. Desde 2006 han venido firmando disco por año pero desgastando la fuerza de su brillantez hasta acabar por fabricar trabajos faltos de contenido e identidad, como le ocurre a Go-go boots, el más deslucido, el más insulso. Es un manojo de canciones rutinarias, parecen perezosos descartes, quizá lo sean o quizá lo son (pero lo eran las de The fine print (2009) y aún había convicción y poderío en algunas de ellas). Tras el magnífico The Dirty South (2004), me voy perdiendo, me voy cansando, y ellos apagando. En esto último, anodino y vacío, se salvan dos cortes y medio. Tomaros un descanso largo.

Nota: 4/10

sábado, enero 22, 2011

GREATEST HITS 101: DO THE EVOLUTION (PEARL JAM)

Porque hace falta desconectar un rato y enchufarse a otra cosa por un par de horas o más. Metérselo bien dentro a todo volumen de camino a las miradas inolvidables o de vuelta a casa al cobijo de los contactos confidentes. A toda caña mejor, dejándose la garganta, con esa rabia que nunca perderemos. No dejamos de estar en plena evolución hacia cualquier parte.


For Diego & Luismi


VOLUME ONE 229: LOW COUNTRY BLUES (GREGG ALLMAN)


Pues blues campestre de baja fidelidad, para ser más precisos, grabado así como turbio, enraizado, pantanoso y algo rústico. Porque T-Bone Burnett le ha metido mano a lo nuevo de Gregg Allman por su cuenta, apartado de su banda y después de trece o catorce años sin presentar algo en solitario. No es nada memorable su trabajo firmado solo con su nombre, excepto el lejano Laid back, por eso quizá Allman se ha dejado guiar por un tipo, Burnett, que se está ganando la confianza de una nómina de veteranos (Robert Plant, John Mellencamp, BB King, Elvis Costello, Elton John) a base de revestir sus discos más recientes con lujosas producciones de espíritu y sabor añejo.

Lo nuevo de Gregg, Low country blues (Rounder Records, 2011) suena a Burnett, ayudado por sus músicos cercanos, los que brindan a una buena parte de su tarea más fresca unas guitarras profundas y percusiones siniestras. Poco del universo sonoro de los Allman Brothers se aprecia en esta casi completa colección de versiones de temas blues, salvo en el tema original co-escrito con Warren Haynes, Just another rider, lo mejor de la función. Buen trabajo, pero nada excepcional. Una apuesta a una baza segura, fiable y que recibirá generales aprobaciones de la crítica.

Nota: 7/10

lunes, enero 17, 2011

VOLUME ONE 228: KISS EACH OTHER CLEAN (IRON AND WINE… FUCKING GENIUS)


Nota: 10/10


Evitando a toda costa entrar en las comparaciones, me apresuro a regalarle a esta obra maestra el 10 redondo y bien redondo. The shepherd’s dog tendría un 10.1, o un 11, como se premian a sí mismos algunos entrenadores de fútbol que despiertan las ganas de coger un arma y apuntar a su cabeza. No existe lo absoluto, por tanto. Iron and Wine, Sam Beam, en cambio, en un absoluto genio. Un músico brillante, un creador, un experimentador, un tipo querido. Llevo metiéndomelo en vena estos dos días. In the reins, su perro mágico, The creek… y su último trabajo, Kiss each other clean (Warner, 2011). Cuatro veces ayer, una más hoy. Lo machaco y disfruto tanto que no me quedan ganas de escuchar más música en lo que qued de año que no venga firmada por él. Lo demás será una minucia, algo discreto, algo correcto. Me siento pletórico.


Kiss each… se abre y se cierra a lo grande, a lo gigantesco. Con temazos con aura de himnos de tiernas arrugas (Walking far from home) o de retorcida y desgarrada grandilocuencia (Your fake name is good enough for me). Entre la salida y la meta, juegos malabares de precisión, arqueología bizarra, sencilla dulzura. Y no me voy a poner a describir la música de su nueva maravilla porque no acierto a saber cómo expresar con palabras la esplendorosa excitación que me produce. Intentadlo vosotros. Disfrutadlo. Ojalá que tanto como yo. Fucking Genius!!!

sábado, enero 15, 2011

GREATEST HITS 100: DANCING IN THE MOONLIGHT (THIN LIZZY)

Ya sé que ando perezoso y escribo poco últimamente (llegarán pronto las crónicas de algunos discos esperados), pero no puedo dejar de cumplir con mis obligaciones y debo alimentar a esta criatura tan querida como es este blog. La dieta de estos últimos días consiste básicamente en las grandes canciones, porque se bastan para hablar por sí solas y sobran mis palabras. Ésta recuerda, por ejemplo, las noches en Camden, donde siempre puedes entrar en estupendos pubs, pedirte una negra y que te dé la bienvenida Lizzy con este temazo que me despierta al Springsteen de sus mejores años. Cheers!


jueves, enero 13, 2011

MOMENTOS


En alguno de tus momentos estuve yo, como tú estuviste en todos los míos. Te vi, te oí, te hablé y te sentí de nuevo tan cerca que parece que nunca nos hemos separado. Yo vuelvo a caminar un poco más adentro en el laberinto.

domingo, enero 09, 2011

GREATEST HITS 99: CROSSTOWN TRAFFIC (JIMI HENDRIX)

Porque para eso están los grandes, quienes una vez fueron dioses incluso para los que no creen. Están para acompañarte una tarde, para arreglártela, para que no la olvides cuando empiezas a perder la memoria. Un chute de Jimi es sano siempre a tiempo.


jueves, enero 06, 2011

GREATEST HITS 98: EMBRYONIC JOURNEY (JEFFERSON AIRPLANE)

Para encauzar, el futuro un pequeño viaje al pasado. A aquellos días coloridos de flores y libertad. El aullido rockero de la psicodelia quedó a un lado en esta hermosa pieza acústica. Jorma Kaukonen cabalga metálico en su guitarra nostálgica hacia un tiempo perdido pero nunca olvidado. Este viaje embriónico es una melodía de despedida para entrar en la cama con una sonrisa.


miércoles, enero 05, 2011

ESTÚPIDOS Y SOÑADORES


He vuelto a escribir. Lo hago todos los días prácticamente, incluso ahora. Pero esta vez he vuelto a recuperar esos impulsos incontrolables de prosa y verso que tenía enterrados desde hace tiempo. Lo estoy haciendo desde hace un par de semanas. Y sé por qué. Porque somos tan estúpidos como soñadores, tan ilusos como irracionales. Al mismo tiempo. Y nos gusta. Esta es una muestra:


Entraron en mis sueños

en escenas diferentes

primero una después otra

las tenía a mi alcance

y las besaba

y no se marcharon

cuando volví a estar despierto.

lunes, diciembre 27, 2010

BOOKS


Pasear es un placer. Y lo hicimos. Hasta encontrar de nuevo una librería en la que habías estad
o. Yo la descubrí entonces. No es de las viejas, como las que tienen ediciones muy antiguas y huelen a polvo y cerrado. Aquí hay libros nuevos. Apretados en las paredes y apilados en el suelo. Y muchos baratos. Dentro nos perdimos durante casi una hora, hasta que el dueño apagó la luz para advertirnos de que ya era hora de salir. Me habría pasado allí todo un día. En silencio, abriendo libros y tocándolos, sus tapas y sus páginas, oliéndolos, leyendo algún párrafo, siguiendo los títulos de un lado a otro de las estanterías, comprando alguno, haciéndolo tuyo. Leer es un placer. No puedo imaginarme esta vida sin un libro.

¡¡¡Buen año para todos!!!

viernes, diciembre 24, 2010

LIVE IN 101: 10 DE 10

Bob Dylan. Modern times (2006)

I’m not there Soundtrack (2007)

Iron and Wine. The shepherd’s dog (2007)

Joanna Newsom. Ys (2006)

Joe Henry. Tiny voices (2003)

Joe Henry. Civilians (2007)

Johnny Cash. American IV: The man comes around (2002)

PJ Harvey. Stories from the city, stories from the sea (2000)

Ryan Adams. Gold (2001)

Solomon Burke. Don’t give up on me (2002)

martes, diciembre 21, 2010

VOLUME ONE 227: HAVE ONE ON ME (JOANNA NEWSOM)

Joanna obliga a desconectar, a bajarse del mundo y flotar en el aire lo que dura su música. A no pensar en nada sino a dejarse empapar por la banda sonora de la naturaleza o de nuestras más enterradas entrañas. Nos invita a su viaje, aunque no es fácil encontrar pacientes viajeros que en el trayecto sepan separarse de la realidad para sumergirse o deslizarse por el universo paralelo e idílico que crea esta chica tan sensacional.

Have one on me (Drag City, 2010) sucede a la obra maestra Ys. Este disco se publicó a comienzos de año, dura más de dos horas y tiene 18 temas. No sólo hay arpa y arreglos orquestales, esta vez asoma el piano, alguna guitarra y variedad de percusiones. Ella ya no canta tanto como un elfo o una ninfa. Pero sigue derritiendo. Lo escuché cuatro veces y de distintas maneras. Primero cada una de sus tres partes con el espacio de varios días entre ella; luego cada tema un par de veces seguidas; y ayer de corrido para comprobar qué efecto seguía causando o si por el contrario cambiaba su poder de sugestión y seducción. Al principio desconcierta por su rizada anatomía, por sus saltos y escorzos vocales. Después te echa los brazos sin soltarte. Y al final te libera por la generosidad de su sangre, una delicadeza de porcelana. Joanna Newsom no parece de este planeta. Su música tampoco. Y me encanta. Porque viajo a menudo a otros planetas. ¿Quién no?

Nota: 9/10