Dos guitarras acústicas bien afinadas y Jeff. Nada más hace falta para que una noche lluviosa bajo el techo de un teatro (el Colón de A Coruña) ponga fin reconfortante a la semana. Es que Jeff canta muy bien, es que Jeff toca muy bien, escribe bien, conecta bien. Todo es tan difícil, todo lo hace tan fácil.
Lo has visto un par de veces con su banda y solo con recordar aquellos conciertos sigues sin salir de tu asombro. Wilco son estratosféricos, prodigiosos, en conjunto y cada miembro en su individualidad. Y ahí está Jeff Tweedy, con su fuerza de apariencia vulnerable. Un tipo cualquiera muy especial.
Lo escuchas con su guitarra y en tu cabeza sigue toda la arquitectura sonora de sus compañeros aunque hoy no estén sobre el escenario. Oyes sus diabluras en los perfiles de California stars, Handshake drugs, Jesus etc, You and I, A shot in the arm... Via Chicago, el único tema con instrumento adicional, una melancólica armónica de escalofrío.
Wilco dominaron el repertorio en la noche de Tweedy, pero las canciones de sus discos en solitario (las justas, las mejores de cada colección) también se hicieron grandes. "Siéntete libre para grabar un disco con tus amigos y cantar una canción sin fin". Fin. Ovación. Sobresaliente.

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