En unas cuantas canciones del último álbum de Van Morrison (sí, otro más), el autor llega al final de sus estrofas sin ánimo de dejarlas. "One more time", se dice a sí mismo o a sus invitados (Elvin Bishop y Taj Mahal salen en los créditos), y el tema continúa unos segundos más, regala otra estrofa de blues. Porque alguien trató de venderle a Morrison un puente, y ese es un buen título para otro tributo al blues, para una veintena de canciones más grabadas en estudio que seguramente gran parte no interprete el norirlandés en concierto. Qué importa. Lo que importa es que haya más canciones, más discos, de blues, jazz, folk, skiffle, lo que sea. Más. Van multiplicado por 40 o más. Un tesoro en casa.
miércoles, febrero 11, 2026
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