Hace unos años, un reportaje que escribí con motivo del cierre de unas salas de cine repasaba aquellos viejos cines de mi ciudad y el lugar donde estaban contrastando las antiguas imágenes del exterior de esas salas con lo que hay en la actualidad en ese mismo lugar. Esa evolución, ese efecto del tiempo, nos deprime a menudo a los nostálgicos. Sí hijo, aquí donde ves una tienda de ropa, un restaurante asiático, el Registro Civil, las dependencias de un gran banco, una sala de conciertos o unas instalaciones sanitarias es el espacio que antes ocupaba un cine donde vi unas cuantas películas: Arma letal, Evasión o victoria, El gran Lewoski, En busca del arca perdida, Un día de furia, Un mundo perfecto.
Hoy han cerrado otros cines en mi ciudad, no unos viejos y acogedores cines sino unas cálidas multisalas en un gélido centro comercial. Hacía mucho tiempo que no iba a ver películas allí, pero esas salas me dieron abrigo muchas noches en las que había sesión golfa. Quedan otras dos multisalas a las que a veces voy, cada vez con menos frecuencia. La pregunta es: ¿hasta cuándo estarán abiertas? Lo más triste es que ni siquiera esta vez, con el último cierre hasta la fecha, he sentido pena.

No hay comentarios:
Publicar un comentario