lunes, septiembre 19, 2022

VOLUME TWO 116: TALK TALK


Siempre son bien recibidos en este blog los músicos que respiran en los márgenes, de trazado fino y flexión corta, que por una u otra razón han perdido huella o la han dejado solo en el recuerdo de unos pocos. Su eco, a veces, ronronea. Hablamos (nunca mejor dicho) esta vez de Talk Talk. Su década de rodaje, entre 1980 y 1990, los desdibuja en el tiempo, nubla su música, confunde su estilo (porque nunca quisieron hacerse evidentes); su legado de cinco álbumes da forma a un grupo esquivo, difícil de conformarse. Escuchando su último trabajo, Laughing stock, ya con fecha en tiempo de defunción, 1991, no sorprende que todo acabara ahí. Enfado con la discográfica, renuncia a la comercialidad, refugio en zonas de penumbra, música compleja, estructuras jazzísticas... y te deja aturdido el golpe, entre la evasión flotante y las ganas de escapar corriendo.

Mark Hollis era el líder de la banda. En sus primeros dos álbumes había más sintetizador y los chicos podrían haberse incluido en la larga cadena de grupos británicos que sabían exprimir el jugo sabroso del pop (piensen en Soft Cell, Duran Duran o Tears for Fears). Con The color of spring alcanzaron su año de esplendor, 1986. Ahí debió pensar Hollis que podrían enfocar otras perspectivas musicales y el grupo derivó en un combinado más oscuro que acabaría por alimentar a herederos del obtuso territorio del post-rock. El hombre sobrevivió a la disolución con un solo álbum pocos años después y dos décadas más tarde fallecía sin que hubiera explicaciones. Talk Talk ya llevaban mucho tiempo enterrados sin que casi nadie encendiera una vela por ellos.

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