
Esta banda holandesa nunca tuvo mucho éxito. Radar love, un vibrante rock con fases de percusiones que parecen tribales, un recitado sencillo y un eficaz guitarreo, fue quizá su tema más sobresaliente desde el punto de vista comercial, y por el que aún encuentra incansables melómanos que lo reconocen en ciertos bares y se lanzan a recordar que algún día le prestaron atención a esta banda. Moontan incluye este modesto hit. Pero también este álbum, incrustado en un momento de la década en la que el rock duro de los jóvenes airados se va haciendo más adulto y la influencia del progresivo salpica las tendencias inconformistas de otros grupos, contiene otras canciones que gustan de beber del glam (Suzy Lunacy), la psicodelia (The vanilla queen, Are you receiving me?) y el festivo y bien compenetrado encadenado de guitarras (Just like Vince Taylor). Nunca es tarde… ahora tampoco.
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